miércoles, 24 de julio de 2019

Desempleo en las profesiones sanitarias: ¿Crisis? ¿Qué crisis?

En esta entrada, que previamente he resumido en forma de hilo en Twitter, analizo el fenómeno del desempleo en las tres profesiones sanitarias más importantes: por orden alfabético, enfermería, farmacia y medicina.

Antes de entrar en faena, es preciso explicar algunos tecnicismos, no muy complicados. En primer lugar, los datos de desempleo disponibles son de paro registrado, extraídos de los informes mensuales de mercado de trabajo de personas tituladas del Servicio Público de Empleo Estatal, SEPE. A pesar de los inconvenientes metodológicos que ahora explicaré, no existe alternativa, puesto que la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística no nos proporcionan datos con el nivel de desagregación y fiabilidad que necesitamos.


El paro registrado se extrae de las estadísticas de los servicios de empleo autonómicos a partir del número de personas inscritas en ellas, inscripción que puede ser conveniente, pero no obligatoria, salvo cuando se perciba algún subsidio o prestación por desempleo. Aunque no existen datos fiables, a partir de una serie de encuestas que realicé dentro del colectivo de enfermeras, una nacional y tres autonómicas con un total de más de 6.000 respuestas, puedo calcular que aproximadamente un 15%-20% de los desempleados no se inscriben en las oficinas de empleo. Si a ello le añadimos que el Servicio de Empleo Público Estatal cocina –a la baja, claro– los datos de demandantes de empleo (‘metodología SISPE’), el desempleo real debe ser en torno a un 25% superior al registrado.


Pero como lo que nos interesa es analizar series temporales largas, vamos a aceptar que estos ‘artefactos’ se mantienen estables en el tiempo y afectan de manera más o menos constante a todas las series.


Un segundo tecnicismo: el empleo sanitario está muy influido por la estacionalidad. Por ejemplo, si analizamos el paro registrado mes a mes durante casi nueve años, encontramos algo que se parece más a un electrocardiograma que a una estadística:



















Como se indica con los iconos, los períodos vacacionales, especialmente verano y navidades, suponen una disminución importante, especialmente en verano, del desempleo, debido a las sustituciones y refuerzos de las plantillas estructurales. Lo que hacemos para descontar el efecto estacional es promediar cada mes su dato con el de los once meses anteriores: la famosa TAM (tendencia acumulada o anual móvil). De esta manera, analizamos ‘tendencias’ y no los erráticos datos mensuales (otra alternativa sería comparar exclusivamente un mismo mes de cada año, pero dependiendo de cuál sea, de mayor o menor empleabilidad, nos daría datos sesgados.)


A modo de curiosidad, si para médicos y enfermeras agosto es el mes en que se reduce más el desempleo, en el caso de los farmacéuticos ese mes es julio (debido seguramente al cierre en agosto de más farmacias, en las que trabaja el 85% de los farmacéuticos españoles.)


Dicho todo lo anterior, vamos a presentar los datos, empezando con los de las enfermeras, profesión a la que cuantitativamente afectó más –¡y antes!– la destrucción de empleo:















Aunque el incremento del desempleo fue atroz (aumentó en apenas tres años nada menos que un 175%, es decir, casi se triplicó) las enfermeras recuperaron el nivel de desempleo previo a la crisis en junio de 2017. Y ese incremento entre 2010 y 2013 no fue mucho más doloroso (se hubiera cuadruplicado) por el efecto Bolonia, ya que al aumentar de tres a cuatro años la formación de pregrado, entre 2010 y 2012 egresaron de las facultades casi 8.000 enfermeras menos, equivalentes prácticamente a una cohorte anual.


Esa recuperación del desempleo previo no les sucedió a los farmacéuticos, que aunque sufrieron mucho menos la destrucción de empleo (solo un 60% de aumento en el número de desempleados), mantienen el paro registrado en los niveles de enero de 2012 y aún tienen 400 parados más que en 2010. Incluso detectamos una ralentización en la disminución del desempleo registrado, en términos agregados, en los últimos meses (lo veremos con más detalle):











El hecho de que la Farmacia haya visto destruirse mucho menos empleo que enfermeras y médicos se explica por su exposición mucho menor al empleo público (el 85% del empleo farmacéutico se produce en las oficinas de farmacia y casi un 10% adicional, en la industria y aledaños.)


¿Qué sucede con los médicos? Pues una situación mixta: como les sucedió a las enfermeras, el incremento del paro fue tremendo, (más de un 150%); pero, como les sucede a los farmacéuticos, tampoco han recuperado los niveles de desempleo previos a la crisis, que actualmente si sitúan en los de noviembre de 2011:



Entraremos ahora en un análisis comparativo de la evolución del desempleo durante estos nueve años; pero antes… otro tecnicismo, también light: para poder comparar magnitudes muy diferentes y que la gráfica tenga sentido, tenemos que utilizar una base común que, por conveniencia es 100 en el mes basal (inicio de la serie). Así, captamos la evolución de la tendencia para cada una de las series (profesiones), pero podemos compararla mejor, independientemente de que una serie tenga un pico de 16.000 y otra, de solo 2.000: una representación e términos absolutos no nos permitiría obtener algo de fineza en las series con valores más pequeños. Véase:


¿A que solo se percibe cierto detalle en la serie de las enfermeras, que es la de mayor volumen? ¿Mejor de esta otra manera, no?















Puede verse cómo la crisis –especialmente la del gasto público– destruyó algo más de empleo entre las enfermeras, que entre los médicos, pero destaca la rápida evolución a la baja del paro que experimenta aún enfermería. Efectivamente la línea de tendencia es inequívoca, lo que no sucede con las otras dos profesiones, aún ligeramente ascendentes en esta serie larga:













Si miramos la evolución en los últimos tres años (de nuevo, TAM en base 100, mayo 2016), podemos visualizar mucho mejor las tendencias, que son suficientemente elocuentes: el desempleo se ha reducido un 45% para enfermería, un 35% para medicina y 22% para farmacia:
















Bien es cierto que influyen factores exógenos, como la tasa de producción de profesionales, que podemos apreciar en el siguiente gráfico:




Entre los cursos 2013-2014 y 2017-2018 (último disponible) el número de enfermeras egresadas ha disminuido en 1.750, un 15%, lo cual supone, redondeando, que se incorporan unas 450 menos cada año a la población activa, aliviando lógicamente la presión sobre las bolsas de empleo; pero también, como empezamos a ver este mismo año, supone que a muchos servicios de salud les está resultando imposible cubrir las sustituciones de verano. Y por otro lado, esta situación consentida casa mal con las propuestas de los representantes enfermeros de incorporar 80.000-120.000 enfermeras (según el año) para equiparar nuestras ratios de enfermeras por población a las de nuestro entorno europeo (o de la OCDE, según el caso). Lo cual, si se me permite –y si no se me permite también: los hechos son los hechos es un desatino demagógico porque no se tienen en cuenta factores diferenciales en la estructura de recursos humanos de nuestro país y se ignoran artefactos de orden metodológico e instrumental en las estadísticas internacionales.

Aun así, parece que la situación tiende a ir revirtiéndose a medio plazo: los egresados (vale, el 90%) en 2018 entraron en las facultades en el curso 2014-2015; y fueron 12.248. Y aunque el siguiente curso, 2016-2017, dio el dato más bajo desde que existe información desagregada, con solo 12.189, en 2017-2018 se matricularon en primer curso 12.567 y en el actual, 2018-2019, el número volvió a ascender, hasta superar los 13.000 (13.002, exactamente).

Otro factor mediador es el número de profesionales que salen de la población activa española porque deciden trasladarse a terceros países; carezco de datos para enfermeras y farmacéuticos, pero sí disponemos de información con respecto al colectivo médico: hace unos meses se cifraba en casi 23.500 el número de médicos españoles que solicitaron el certificado que les permite ejercer en el extranjero entre 2011 y 2018. Este es el detalle:


Como puede verse, entre 2011 y 2014, el período más duro del ajuste de plantillas, el número de médicos que emigraron se elevó en un 140%, lo cual tiene su lógica sociodemográfica; pero lo que no tiene una explicación tan fácil es que en los momentos de salida de la crisis el número anual de médicos migrantes se resiste a descender e incluso muestra una leve tendencia a incrementarse. 2018 proporciona el número más alto de la serie(*).


En cuanto a las enfermeras, había más de 8.000 migrantes en 2014 y según el Consejo General del ramo, aunque no aporta cifras concretas –o no hemos sabido encontrarlas–, desde entonces no ha hecho sino declinar, habiendo bajado bruscamente desde unos pocos miles al año a unos pocos muy pocos– centenares. Naturalmente, el factor diferencial entre ambos colectivos es que el descenso en la tasa de desempleo de las enfermeras fue mucho más rápido y amplio que en el caso de los galenos.

Naturalmente, el ritmo de reducción del desempleo se va ralentizando, dado que –como veremos– el desempleo total se va acercando en sus cifras al estructural. El desempleo estructural (por simplificar, el nº de parados en el mes del año con menor tasa de desempleo) nos mostraría el número medio de profesionales que han estado todo el año en paro (en términos estadísticos, no nominales). El desempleo total, el número medio de profesionales que han estado desempleados en algún momento del año. La evolución del desempleo estructural es la siguiente:


Con el último dato disponible (2018), el desempleo estructural representa el 77% del desempleo medio (promedio anual) para las enfermeras; el 88% para los farmacéuticos; y el 90% para los médicos. Lo cual es un indicador indirecto, no solo de la tasa de reposición en bajas, vacaciones, reducciones de jornada, jubilaciones, etc., sino también de creación de empleo estructural (al margen de que los puestos se cubran con contratos temporales o interinidades):


Voy acabando… ¿Es mucho o poco desempleo? Considerando los niveles existentes en la población general, incluso entre las profesiones tituladas, es desempleo es muy bajo comparativamente (otra cosa es la precariedad). Dado que no tenemos otros datos para el cálculo de profesionales activos (ocupados + parados), usamos un proxy, que son los colegiados no jubilados. Y esta es la situación en cuanto al paro: 4% (farmacia), 2% (enfermería) y apenas 0,6% (medicina):

Como hemos advertido al principio, la tasa real de desempleo podría ser un 25% superior, debido a que no siempre es obligatoria la inscripción en los registros de empleo y a la cocina de los datos por parte del SEPE; por tanto, redondeando, la tasa de desempleo real se situaría en torno al 5% para los farmacéuticos, un 3% para las enfermeras y un 1% para los médicos. Tasas realmente bajas.

La eliminación del desempleo estructural debería ser el principal objetivo, con respecto al empleo, de los agentes profesionales; ello es así porque los activos no ocupados son necesarios, hasta cierta tasa, para cubrir las bajas temporales de los activos ocupados, quienes de no ser por ellos no podrían ser sustituidos en caso de baja voluntaria o involuntaria, con las nefastas consecuencias que no es necesario resumir aquí. Y en este sentido, la peor situación la sufre el colectivo de farmacia, que tiene al 3,4% de sus casi 70.000 colegiados activos (en torno a 2.350) en situación bloqueada en cuanto al acceso a un empleo a lo largo de todo un año:


Cada colectivo ha adoptado una estrategia diferente para intentar cubrir este objetivo:
Al margen de las reivindicaciones –a veces, ensueños– de cada representación profesional, si se quiere acabar con el desempleo estructural tendrían que crearse 3.400 plazas para enfermeras, 2.350 para farmacéuticos y 1.150 para médicos; es decir, en torno a 7.000 empleos estructurales, solo entre estos tres colectivos más numerosos de la sanidad española.

Aunque al tratarse de un promedio nacional, allí donde se esté por encima de la media no se planteará reducir para aproximarse: solo donde se esté por debajo se aceptará tal aproximación, ya que supone ampliar recursos. O sea...



(Este último aspecto, el de las estrategias de los agentes profesionales, lo desarrollo mucho más –y espero que también mejor– en el capítulo 4 de mi última publicación, Atención Farmacéutica en España. Agentes, estrategias y políticas, que pueden conocer y comprar pinchando sobre la imagen, tanto particulares (24€) como organizaciones profesionales (colegios/consejos, asociaciones y sociedades científicas).)

Muchas gracias por llegar hasta aquí.







martes, 9 de julio de 2019

« Atención Farmacéutica en España. Agentes, estrategias y políticas »

Ya está disponible para su venta a particulares el primer informe general independiente sobre el movimiento de la Atención Farmacéutica en España. Su PVP es de 24 euros y puede ser adquirido con tarjeta de crédito/débito o PayPal pinchando sobre este enlace.
Si se prefiere la compra mediante transferencia bancaria, los detalles los pueden encontrar pinchando sobre este otro enlace.

Nota.- Esta licencia es para uso estrictamente particular. Si desea adquirir una licencia corporativa, que permite compartir el documento dentro de su organización (colegios, asociaciones, administraciones), por favor envíe un correo a edicioneslabucanera@gmail.com y se le informará sobre el procedimiento y precio.


Dado que la inmensa mayoría de los colegios de farmacéuticos (47 de 52) han rehusado adquirir una licencia corporativa para distribuir este informe independiente entre sus colegiados, la editora ha decidido, a diferencia de otras ocasiones, abrir el documento para que pueda ser adquirido a título particular.
¿Por qué creemos que todos los profesionales sanitarios, de manera muy especial los farmacéuticos, deberían poder tener acceso a este documento? Por al menos tres razones:
  • En primer lugar, por su enorme valor como fuente de información. El documento, de casi 200 páginas, tiene 335 notas a pie, 326 de las cuales hacen referencia a documentos; en concreto, 11 textos legales, 66 noticias o notas de prensa, 100 documentos técnicos –55 nacionales y 45 de otros países– y 149 referencias bibliohemerográficas, 33 españolas y 116 internacionales. Información, además enormemente actualizada; de las 249 referencias a documentos y artículos, 83 fueron publicados en 2018-2019; 88, entre 2015 y 2017; 54, entre 1010 y 2014; y las restantes 24, con anterioridad (por lo general, bastante anterioridad, porque son referencias básicas en sus respectivos campos). Es decir, que la inmensa mayoría de esos 250 textos (el 90%, para ser exactos) se ha publicado en el último decenio.
Pero lo más importante es que todos y cada uno de los 326 documentos citados están enlazados para su consulta o descarga directa con un solo clic en su dispositivo electrónico de preferencia. De ahí que la distribución este documento, tal y como está concebido y para que pueda ser aprovechado todo su potencial, solo tenga sentido en formato electrónico; no obstante, está perfectamente maquetado para su impresión, también con solo un par de clics, para aquellos lectores que se sientan más cómodos leyendo en papel, pero sin perder el acceso a los enlaces del fichero/documento electrónico.
Todos los artículos, salvo los más antiguos no indexados, llevan incorporado el DOI (digital object identifier = identificador de objeto digital) y aunque aparece reducido y sin el formato usual, para no estorbar demasiado, el metadato lleva incorporado el DOI completo, de manera que con un solo clic se accede a la dirección web donde puede descargarse –si no está protegido o se tiene acceso institucional a la editorial– o consultar su abstract.
  • En segundo lugar, la información es la base del conocimiento y ya hemos visto que se ha acudido a una documentación ingente; pero es la lectura que se hace de la información lo que genera verdaderamente el conocimiento; y sin duda sorprenderán algunas de las lecturas que se realizan en Atención Comunitaria en España. Agentes, estrategias y políticas, interpretaciones o valoraciones de los hechos que sin duda escapan a los agentes profesionales implicados, precisamente por eso: porque están implicados y es muy difícil leer la realidad sin que sea a través de las lentes de los propios valores, experiencias, relaciones e intereses. Y ese es otro valor añadido del documento: su independencia y la completa ausencia de cualquier conflicto de intereses por parte del autor.  
  • Y en tercer lugar, dentro de las razones por las cuales recomiendo el documento, es que el enfoque de edición que utilizamos permite una absoluta actualización de los contenidos, una gran agilidad para incorporar sobre la marcha los últimos acontecimientos o novedades. Por poner solo unos pocos ejemplos, en esta edición se incorpora el último informe de la AIReF sobre medicamentos de receta, el documento con la nueva definición de atención farmacéutica de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (documento de Barbate) o las últimas actualizaciones de los programas para la contratación de farmacéuticos clínicos en las farmacias comunitarias de Inglaterra o Gales.

A continuación reproduzco la tabla de contenidos (pinchar sobre la imagen para ampliar): 





martes, 2 de julio de 2019

Élites profesionales, ‘que todo quede en casa’: el caso de la Farmacia


En 2010 recibí un encargo profesional para presentar un dossier sobre la profesión enfermera. Este encargo fortuito dio lugar a mi publicación La enfermería frente al espejo: mitos y realidades (Fundación Alternativas, 2010) en la cual mezclaba mis dos almas profesionales: la investigadora y la consultora. Quiero decir que no se trataba de un texto meramente descriptivo o neutral, sino que también me atreví a dar una serie de pistas para que la profesión pudiera debatir y progresar frente a un inmovilismo radical de sus élites profesionales.


Naturalmente, algunas de mis proposiciones disgustaron a estas élites, pero pude debatir intensamente con la profesión, en artículos, posts y redes sociales y presencialmente, en decenas de conferencias y mesas redondas a lo largo de todo el país. Hasta que se acabó la diversión: llegó el comandante y mandó a parar: el Consejo General enfermero interpuso una querella penal contra mi persona por injurias y calumnias y aunque fui absuelto en instancia y en apelación, dio sus resultados, ya que –aparte de los costes de defensame expulsó del debate y, así, las aguas volvieron a su cauce. Que todo quede en casa es muy importante para las élites que intentan secuestrar el sentir y el pensar de la profesión. De hecho, en la vista oral de juicio el presidente enfermero pidió a la magistrada que no me dejara opinar con el argumento de que «ni siquiera es enfermero

Haciendo balance, creo haber aportado bastante a las enfermeras y a su profesión durante estos años, haber avivado un debate que solo con aportaciones internas hubiera sido mucho más limitado, menos autocrítico y más repetitivo del argumentario oficial.

Como verán, por lo anterior, tengo gran experiencia personal para hablar sobre el gran temor de las élites profesionales a la entrada de intrusos que aporten una mirada externa, limpia y libre de sesgos en los debates internos. Es cierto que el de la enfermería en aquellos años se trababa de un caso extremo de corrupción y matonismo que no se da –¡espero!– en otros gremios, menos aún en el que voy a traer a escena a continuación.

Por otra de esas casualidades, hace unos 15 meses recibí otro encargo profesional que me introdujo en una profesión bastante ignorada para mí –la profesión médica la tenía más que estudiada desde años antes, por ejemplo–: la profesión farmacéutica; en concreto, los farmacéuticos comunitarios (los profesionales que trabajan en las oficinas de farmacia, para quienes no estén familiarizados con esta terminología, adoptada en casi todo el mundo y que por aquí parece molestar bastante). Al sumergirme por vez primera en el tema encuentro materia muy interesante para un sociólogo de las profesiones y decido profundizar, dedicando buena parte de esos cinco o seis meses a lo que considero un ámbito de estudio inspirador. No solo por motivos intrínsecos –se trata de un objeto de estudio fascinante: el alma de investigador–, sino también extrínsecos –la detección de unas dinámicas un tanto endiabladas para todos los agentes directa o indirectamente implicados: el alma de consultor–.

Fruto de aquel encargo fue el libro Atención farmacéutica: mitos y realidades, un texto un tanto producto de la urgencia ante el enorme cisma producido dentro del entorno profesional sanitario, especialmente entre las organizaciones farmacéuticas –y su entorno– y enfermeras, una disputa de jurisdicciones, como diría Abbott, basada más en insultos y descalificaciones globales que en hechos y reflexiones (y con aportaciones esporádicas, pero no inocuas, de organizaciones médicas.)

Aquel libro obtuvo muy poco alcance (excepto entre las organizaciones enfermeras), lo cual es posible que le proporcionara, en aquel contexto fratricida, un cierto halo de informe pro-enfermero y, por tanto, anti-farmacéutico. Nada más lejos de la realidad, pero lo cierto es que, desde un punto de vista comercial –recuperar, y a ser posible rentabilizar, la importante inversión realizada–, aquello fue un desastre.

Pero como dicen que el humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, cuando mi editora me sugiere actualizar la segunda edición “a ver si así funciona mejor”, lo que hago es pedirle un mes… que se convierten en cuatro. Y hace un par de semanas lanzamos Atención Farmacéutica en España. Agentes, estrategia y políticas. En este tiempo he podido bucear algo más en las relaciones con el entorno sanitario y, sobre todo, obtener más conocimiento sobre la evolución histórica de la farmacia comunitaria, en España y también internacionalmente.

La conclusión fundamental del dossier es que la estrategia del lobby de la atención farmacéutica (AF) está profundamente equivocada y puede resultar dañina; sobre todo para la propia farmacia comunitaria, pero también para las políticas profesionales cooperativas y en definitiva para el propio sistema de salud. Estoy (intelectualmente) convencido de que un rol extendido de las farmacias dentro de sus áreas de conocimiento y expertise sería importante para el Sistema Nacional de Salud, para los ciudadanos y también para los propios farmacéuticos; pero también de que el mantra estratégico de una AF voluntaria y retribuida, si bien parece funcionar como gancho interno porque promete mucho a cambio de poco, es inviable en términos sanitarios, sociales y financieros y además resulta incompatible con la defensa a ultranza del modelo español de farmacia comunitaria que parece asumir la mayor parte de la profesión.

Desde un enfoque meramente empírico, la evidencia de que en los últimos años no se ha avanzado mucho (más allá de declaraciones retóricas) en la hoja de ruta marcada en el Documento de Consenso de 2008 y refinada en la Declaración de Córdoba de 2014 recomienda no seguir insistiendo acríticamente en una estrategia tan frustrante.

Para muestra, unos reciente botones: solo en el último año la farmacia comunitaria ha visto convertirse lo que parecía todo un camino de rosas en uno solo de espinas, con cinco proyectos, todos ellos importantes, claramente frustrados.

Las leyes de farmacia de Madrid y Galicia, presentadas como punta de lanza del movimiento de la AF –un intento de desbordar el estrecho marco normativo estatal por la vía de los hechos, con la complicidad de algunas administraciones autonómicas–, se han quedado, simplemente, en nada (y en el caso de Madrid con el coste añadido de una seria fractura entre el Colegio de Madrid y el Consejo General). Por lo que respecta a Galicia, la transformación, a muy última hora y sin avisar, de que a determinados pacientes «se les podrá presentar una atención farmacéutica domiciliaria» por «podrán serles dispensados medicamentos en su domicilio, con entrega informada» recuerda a lo que sucedió con el decreto de 'prescripción enfermera' en 2015.

También se frustró el prometedor Decreto valenciano que regula la concertación de servicios profesionales farmacéuticos asistenciales, simplemente por la inclusión de una subordinada («dentro de las definidas en el artículo 86 del Real decreto legislativo 1/2015, de 24 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, y demás normativa aplicable»). Rectificación in extremis que, por cierto, no ha impedido que los consejos General y Autonómico de Enfermería hayan recurrido la norma (como también el sindicato CSIF.)

Añadamos dos asuntos más, uno simbólico, claramente político el otro.

El primero es el caso de El Boalo, que se había convertido en todo un símbolo de la AFD, donde la Comunidad de Madrid suspendióun convenio mediante el cual la farmacéutica titular prestaba servicios asistenciales; la frustración del colectivo profesional fue patente y las reacciones, no exentas de una demagogia impropia de ciertos titulares: «¿Quién se ocupará ahora de las personas muy mayores de El Boalo? En El Boalo hay 6 personas mayores de 85 años que no existen para algunos partidos de la Asamblea de Madrid».

El segundo es la redacción final del Marco estratégico para la atención primaria y comunitaria aprobado por el Consejo Interterritorial del SNS y publicado por el Gobierno en el BOE del 7 de mayo pasado, que supone un refuerzo de los farmacéuticos de atención primaria frente al papel subordinado de la farmacia comunitaria, reconocida como agente muy de de pasada, con una sola mención en sus seis líneas estratégicas, 23 objetivos y 100 acciones: «La farmacia comunitaria puede desarrollar su papel de agentes de salud, en coordinación con los y las médicos/as, enfermeros/as y farmacéuticos/as de los EAP, para favorecer un mejor uso de los medicamentos».

No es muy difícil, si uno emplea el tiempo, documentación y neuronas suficientes y procura atender a los hechos, antes que a las emociones, darse cuenta de que el Foro liderado por el CGCOF y la SEFAC está siguiendo una hoja de ruta absolutamente errónea que no ha permitido ningún avance significativo en diez años en la senda de la atención farmacéutica asistencial y los servicios profesionales farmacéuticos asistenciales. A pesar de los ingentes recursos, esfuerzos y empeños de sus protagonistas. Frustración que es expresada, con desesperación y melancolía, por ellos mismos: «No podemos seguir haciendo pilotos y que nos sigan acusando de intrusos».

Ahora bien la alternativa que tiene el Foro es continuar diciendo –y vendiendo al colectivo profesional– que los malos son los otros; que es por culpa de los otros que la farmacia asistencial no avanza; que por algún motivo sospechoso –en un sector donde lo sospechoso acostumbra a estar a este lado del río– la administración no nos escucha y hace más caso a los otros. Y que nosotros, con nuestros pilotos y nuestros stands, seguimos haciendo profesión.

Entiendo que no es fácil aceptar que venga alguien de fuera y te ponga frente al espejo de una realidad que no tiene nada que ver con el discurso oficial. Es cierto que todo esto molesta. Que desde dentro de la profesión no se dicen así las cosas, que se adornan, se suavizan y se empatizan. Pero, aun simpatizando con esta profesión tan fundamental en las políticas de salud (y sociales), creo que es mucho más importante que los farmacéuticos puedan conocer otra visión, documentada y argumentada, porque en mi caso es un relato basado en pruebas, no en deseos (ni positivos ni negativos). Y, en este campo, el del estudio de las profesiones sanitarias, no soy precisamente un mindundi, sino un referente (con perdón por la inmodestia.)

De ahí que el método de distribución pensado para el dossier fuera de carácter corporativo, de manera que las entidades corporativas y científicas (colegios y sociedades) pudieran entablar un diálogo o debate con sus representados. Una propuesta ingenua, claro, pero congruente con el propósito de la obra y con las convicciones del autor. Como cabía esperar, el dossier –el nuevo, como el anterior– no lo ha comprado hasta la fecha, para distribuir a sus colegiados, ni uno solo de los 52 colegios. Ello responde en la mayoría de los casos, sin duda, a instrucciones o políticas emanadas explícitamente desde la cúpula institucional. Y estas instrucciones llegan hasta los medios de información del sector, a los que se “recomienda” no prestar presencia –incluso cancelando entrevistas programadas– al dossier ni al autor.

Y que, aunque lo mas habitual es que los responsable de los colegios pretendan no darse por enterados –en ocasiones dando las gracias amablemente, incluso descolgando el teléfono, pero diciendo que ‘no interesa’, sin más–, a veces sí dejan traslucir sus percepciones.

Entre el proteccionismo…
«Consideramos que disponemos de suficientes fuentes de información en materia de atención farmacéutica para resolver las cuestiones planteadas por nuestros colegiados.»
… y la pasivo-agresividad:
«No nos interesa gente ajena al sector que venga a decirnos lo que tenemos o no tenemos que hacer
Así que, aunque no pensábamos la editora y yo que fuera necesario porque comprar una licencia para los cientos o miles de colegiados le hubiera costado a cada colegio menos de lo que gastarán 20 de ellos cuando compren esta licencia individual, hemos activado la distribución minorista. Si les interesa acceder al dossier, pueden hacerlo (por 24 €) siguiendo este enlace para el pago con tarjeta o PayPal:


(Si prefieren realizar el pago mediante transferencia bancaria, en este enlace tienen las instrucciones).

Sin duda estará contribuyendo a compensar, como sucedió en el caso de la profesión enfermera, nuestra aportación profesional para ampliar la base de conocimiento sobre el tema y para intentar que las élites profesionales no secuestren un debate más que necesario (y urgente), simplemente para no reconocer que existen aspectos en los que se están equivocando.

Muchas gracias.






domingo, 12 de mayo de 2019

Día Internacional de las Enfermeras: mi homenaje



(I)
Quieren los caprichos del calendario que este Día Internacional de las Enfermeras coincida con el último día de Rosa María Xama Hernández Serra al frente del Col·legi Oficial d’Infermeria de les Illes Balears, tras ocho años y pico como presidenta. No se me ocurre este año, dada la coincidencia, mejor manera de celebrar la efemérides que rindiéndole un pequeño homenaje personal.  Desde el afecto y el respeto, pero también con una visión sociológica y política de estos ocho años.
Nos separan muchas cosas, yo diría que casi todo: nuestro temperamento (mucho más vivo el suyo), nuestras formas de interpretar entender y vivir la realidad social y política (más pragmática y descreída la mía), incluso nuestras formas de leer las claves de la profesión enfermera (probablemente porque yo la miro desde fuera y ella la vive desde dentro).
Cuando Xama pugnaba para ser elegida como nueva presidenta del Col·legi, a finales de 2010, yo publicaba “La enfermería frente al espejo: mitos y realidades”. Una coincidencia más (nacimos el mismo día del mismo año y compartimos apellido) que con el paso del tiempo nos ha convertido, creo yo, en buenos, leales y queridos amigos.
En aquellas elecciones, la candidatura presidida por Xama derrotaba al candidato del Consejo General, un tal Reynés, el cual impugnó la candidatura ganadora ante el Consejo, aludiendo (si la memoria no me falla) incluso a un exceso de mujeres en la candidatura. Recurso que acumuló telarañas en algún cajón de la Consejería de Presidencia, simplemente porque el Consejo General no era órgano competente para resolver aquel recurso, sino los tribunales de Justicia.
Pasó el tiempo. Hasta que –bicho raro en una profesión tan alérgica a los posicionamientos abiertos en asuntos sociales y políticos– Xama se posicionó en la revista online del Colegio en contra del aval concedido por el presidente del Consejo General de Enfermería a la exclusión de la sanidad pública, por parte del Gobierno del PP, de los sin papeles y de sus amenazas, Código Deontológico en mano, a las enfermeras que se declararan objetores frente a esa ley: «El otoño ha llegado y parece que los primeros vientos y lluvias han sido suficientes para que algunos despojen, incluso antes de que los árboles pierdan sus hojas, a nuestro Código Deontológico de sus valores fundamentales», escribía Xama.

(Esto fue casi dos años después de su toma de posesión, el 10 de octubre de 2012, y mi corresponsal en las Islas publicó unos días después un irónico reportaje sobre los hechos en mi antiguo blog.)
Total, que el iracundo presidente  del Consejo –hoy afortunadamente defenestrado por sus propios pares, al grito de ¡sálvese quien pueda, lastre al agua!– se lo tomó como algo personal. Publicó una de sus epístolas De Presidente a Presidente, desbarrando bonito, y envió a Xama una solicitud de rectificación que fue ignorada: ahí empezó el calvario que ha hecho que, enfrentada con alivio al final de su mandato, Xama haya cambiado su nick de Twitter, que antes era @XamaCoiba, por @xamalliure (lliure = libre).
La historia es bien conocida (y por si no, aquí el resumen de entonces): Il Dottore consiguió que la Consejería de Presidencia del PP le devolviera el favor, desempolvara el recurso y se lo enviara. Resolvió, porqueyolovalgo, anulando la candidatura ganadora y dando al tal Reynés, a golpe de Resolución, lo que fue incapaz de conseguir en las urnas (Xama, por el contrario, revalidaría su mandato en la siguientes elecciones.)
A partir de entonces: demandas judiciales, juego sucio procesal, sentencias de parte del TSJ de Madrid, intento de toma ilegal de la sede, bloqueo de cuentas bancarias, amenazas, burofaxes, expropiación del voto en la Asamblea General a los colegiados, etc. Un acoso nauseabundo.
Al final, los tribunales deshicieron el entuerto; fueron restauradas la legalidad, la representación y el voto legítimos (y las cuentas corrientes); Reynés, Il Dottore y Florentino –entonces delfín, hoy heredero del trono– se la envainaron… y hasta hoy. Pero el sufrimiento dejó huella y la ignominia, sus ecos.
(II)
Ahora podría poner un enoooooorme párrafo contando, porque lo viví de manera bastante cercana, el tremendo acoso y el gran sufrimiento causados por esta mala gente, cómo se resintió hasta su salud y recalcando la enorme dignidad y valor de Xama durante aquellos dos años. Pero no lo haré, porque hay algo que ilustra mucho mejor su figura y sus principios: una vez pasado aquel mal sueño, al modificar los estatutos colegiales, en lugar de ceder a la lógica de blindar su junta o a sus sucesores mediante todas o parte de las maniobras antidemocráticas que contienen los estatutos del 80% de los colegios, su Junta presentó ante la Asamblea General, que los aprobó, unos estatutos que son un ejemplo de limpieza, transparencia y garantismo democrático, incluido por supuesto su proceso electoral.
Y también ilustra su decisión que una vez restaurada como presidenta, en vez de adoptar un perfil bajo o simplemente no acudir a las asambleas generales para no ver el careto de acosadores y cómplices, no dejó de ir, cumpliendo con su obligación, a realizar las incómodas preguntas que los otros no se atrevían a hacer, por miedo o por desidia: así consta, y seguirá constando –supongo– en las actas.
Aunque fuera de las Islas Baleares tal vez esta, la de la fea política del matonismo y la resistencia heroica, es la parte de la historia que más se conoce, el equipo de Xama nunca perdió de vista que su principal tarea política –esta vez, de la buena, de la digna y necesaria política– era impulsar el progreso de la profesión.
Tuve la oportunidad de colaborar en varios trabajos del Col·legi: situación laboral de las enfermeras de Baleares, prescripción enfermera, retos de la farmacia asistencial, imagen de la profesión y retos de futuro… mimbres del relato enfermero del siglo XXI. Nos quedaron cosas pendientes, pero el tiempo –como la salud– nunca se estira como un chicle.
También me cupo el honor de acompañar a Xama en el primer acto realizado en España sobre la campaña Nursing Now, en mayo del pasado año.
No me enrollo más. Solo confiar en que, ya que ahora es impensable, cuando se haya producido el inevitable relevo sociológico, intelectual y moral en la cúpula de la enfermería española, al nuevo equipo le falte tiempo para organizar un homenaje nacional a Xama como encarnación de los más limpios valores y principios de la Profesión. Y por haber dado la cara, junto con muy pocas personas más, por la democracia colegial, asumiendo de manera natural y radical que los colegiados son los verdaderos propietarios de los colegios y los cargos colegiales, aunque se crean divas, meros inquilinos.
Con lo que nos hemos peleado, Xama… ¡Y ya tú ves! 

Creo que puedes mirar hacia atrás con la satisfacción de haber cumplido con el compromiso que adquiriste con los colegiados y empezar una nueva vida, por fin lliure. Hablamos...


(Por cierto, deseo toda la suerte del mundo a su sucesora y a su equipo, a quienes han dejado el listón muy alto. Y también a las 140.000 enfermeras que se enfrentan hoy al sueño de conseguir una puesto de trabajo y una vida estable. Y feliz día, por supuesto, a todas las enfermeras).