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jueves, 18 de febrero de 2016

¿Reflejos franquistas en la Administración? Prescriba transparencia

La historia que les voy a contar es simple... o debería serlo.

En la tramitación del anteproyecto de lo que luego sería Real Decreto 954/2015, de 23 de octubre, por el que se regula la indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos y productos sanitarios de uso humano por parte de los enfermeros, el Consejo de Estado remitió al Gobierno, con fecha 23 de julio de 2015, su dictamen preceptivo (483/2015), en el cual uno, que reconoce ser un bicho raro que se lee estas cosas, detectó una información intrigante:
Segundo. Contenido del expediente (...)
Informe de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, en el que se afirma que no parece que los enfermeros tengan que superar un proceso adicional de acreditación para el uso de los productos sanitarios relacionados con su ejercicio profesional.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Lectura de verano: historia de una enfermera (XX)

Capítulo VIII
Aurora en la administracion (3)
Si es nuevo en la serie, disfrute la primera temporada completa
Si se perdió las entregas anteriores de esta segunda temporada puede recuperar aquí la primera entrega y aquí la segunda 

Lunes, 17 de febrero de 1997.
Jueves, 17.00 horas de la tarde. Grupo de Trabajo de sistemas de información en cuidados crónicos. Nueve asistentes: tres médicos de la dirección de Planificación; el subdirector general de organización y métodos; una trabajadora social, un geriatra y un tercero sin perfil conocido; un psicólogo clínico; un informático (creo); un asesor jurídico (sí, un abogado); y dos enfermeras, una servidora entre ellas. La otra enfermera era subdirectora asistencial de un hospital de media y larga estancia. Para mí, la única que realmente sabía algo de entre todos todos nosotros. O al menos así me lo pareció... después de descartar que muchos de los otros tuvieran la más mínima idea sobre el tema (y percibir claramente que, además, les habían llevado allí a rastras, como para hacer bulto).
¿Café, alguien? Agua tenéis en la mesa auxiliar... Estamos a la espera del director general, que se ha mostrado muy interesado en venir a conoceros y en dar su visión sobre el magnífico trabajo que estáis realizando. También podréis preguntarnos todo aquello sobre lo que tengáis dudas y luego mantendremos un debate para ver cómo podemos encauzar mejor los resultados intermedios que estamos obteniendo. Eh... ¿café, alguien más?”.
Tras 20 minutos de espera aparece el gurú, mediana edad (unos 50), cara de listo, feo como un diablo pero encantado de haberse conocido. Sonrisa forzada pero que él ensaya para que quede cercana. Viste a medias entre formal e informal (americana y corbata aflojada con chaleco de punto y mocasines; no te lo vas a creer, pero los calcetines eran blancos, lo juro).
Nos pregunta a aquellos a quienes no nos conoce nuestra filiación profesional-administrativa y nos dice “encantado” y “gracias” a todos y cada uno. Bebe café, bebe agua y empieza a hablar.
Te juro, Juan, que en ese exacto momento sentí que aquello no tenía buena pinta...


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Lectura de verano: Historia de una enfermera (XIX)

Capítulo VIII
Aurora en la administracion (2)
Si es nuevo en la serie, disfrute la primera temporada completa
Si se perdió la entrega de ayer puede recuperarla aquí antes de seguir 


Dieron comienzo los trabajos. Visitas a centros sociosanitarios, hospitales de media y larga estancia, unidades de cuidados paliativos, una breve visita a dos hospitales de diputaciones provinciales de otras comunidades autónomas donde se estaban desarrollando interesantes experiencias (y se comía un magnífico cochinillo) y mucho trabajo de despacho, cuestionarios que enviar y recibir, bibliografía y documentación que revisar, subrayar y resumir en fichas... Semanas y semanas de trabajo bonito, creativo, tareas en la cual la mayoría de nosotras, las enfermeras, aprendimos más de lo que aportamos.
Los resultados intermedios que íbamos obteniendo los trasladaba nuestra Coordinadora a los plenarios con las diferentes unidades directivas del Servicio de Salud. Lo que en esas reuniones sucediera quedaba absolutamente fuera de nuestro alcance. El feedback era absolutamente inexistente. Siempre había ido "todo muy bien", lo cual nos tranquilizaba mucho.
Y llegó el momento de empezar a dar forma al documento definitivo, para lo cual habría que crear varias comisiones mixtas; así que había llegado el momento de confrontar todo lo que aprendimos sobre enfermería sociosanitaria con el resto de la organización.
Un desastre. Sin paliativos (ni cuidados, ni de los otros). Pongo un ejemplo y resumo en él el resto de las surrealistas comisiones mixtas... así como el resultado final de todo esto.




martes, 1 de septiembre de 2015

Lectura de verano: historia de una enfermera (XVIII)

Capítulo VIII
Aurora en la administracion (1)
Tras el paréntesis de agosto, continuamos con la temporada 2.
Si es nuevo en la serie, disfrute la primera temporada completa

En el año 1994 mi vida profesional se volvió de lo más estimulante: me invitaron a incorporarme en comisión de servicios, “durante un período no inferior a seis meses ni superior a un año” (aunque al final duró casi dos años y medio), a los Servicios Centrales de la Consejería de Salud como asesora para la estrategia de asistencia sociosanitaria que se estaba diseñando.
No lo entendí muy bien, ya que entonces mi experiencia práctica sobre el tema era muy limitada, pero pensé que era un orgullo, y muy necesario, que contaran con enfermeras a la hora de diseñar estos programas. En aquellos momentos, había salido como alma que lleva el diablo de hemodiálisis y llevaba un año y medio en la Unidad del Dolor. Morfina, cáncer, viejos, paliativos... “¡sociosanitario total!”, debió ser el endeble esquema mental de un(os) valedor(es) que sinceramente nunca llegué a saber quién(es) fue(ron).
Tras algunos papeleos que se demoraron “lo normal”, aterricé en la Consejería después del verano de 1994. Me incorporé a un reducido grupo de enfermeras procedentes, como yo, del ámbito asistencial, a excepción de nuestra Coordinadora, una enfermera más o menos de mi edad que tuvo el buen juicio de aprobar una de las últimas oposiciones de enfermera de Asistencia Pública Domiciliaria, los famosos APD (*). A hombros de buenos padrinos y/o madrinas, duró en la asistencia menos que un iPhone6 en la puerta de la SGAE... Así llevaba desde 1983 o 1984, primero en el Ministerio, después en la Escuela Nacional de Sanidad, de vuelta al Ministerio, luego en la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha, una breve incursión en la Dirección de Enfermería del Hospital Carlos III (entonces, creo recordar, "Hospital del Rey") y finalmente en la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.
Ella era, en estos entornos gubernamentales, la voz de la enfermería “progresista” nacional. En realidad, como entendí al poco de empezar a trabajar con ella, la enfermería era una buena disculpa para alguien que no aspiraba a grandes responsabilidades políticas ni técnicas, sino más bien a vivir del cuento con un perfil bajo, como se dice ahora. Un discurso absolutamente oxidado y estereotipado que, no obstante, era recompensado con grandes aplausos allí donde le dejaban evacuarlo, gracias al "nena, tú vales mucho" con que salpicaba su discurso para dar una pequeña satisfacción emocional al sufriente auditorio enfermero. Y, eso sí, claro, un sueldito, con unos complementos de productividad y trienios crecientes; un despachito; congresos y comisiones mixtas de transferencias para viajar algo; gente a la que mangonear y con la cual firmar los artículos que escribíamos todas menos ella... Todo un personaje.
Lo malo es que daba el perfil de lo que los organismos públicos podrían esperar de las enfermeras, algo tan injusto como inevitable: ella era La Enfermería, así con mayúsculas y en negrita. No era una gran intelectual ni tenía una gran preparación técnica, pero era lista, obsequiosa y obediente. Y tenía buen ojo no lo digo por mí, malpensado, no soy tan fatua  para rodearse de gente que supliera sus (importantes) carencias.
(Creo que unos años después aterrizó en el Ministerio, donde ha vuelto a tener estos últimos años una gran presencia, metamorfoseada en esta época mariana como la voz de la enfermería "técnica". En fin...)

(*) En realidad ATS/DUE Titulares [nota del revisor].