jueves, 14 de septiembre de 2017

Folletín de verano: Asesinato en Kingsfont St (epílogo)





Kingsfont St, 29 de marzo de 2022, 6:45 am

–Bieeeen-venidosssss... a la nave del misterio… Soy Ike R. Himmener y me encuentro en el número de 2 de Kingsfont St, Distrito Central de Londres, donde cada 30 de marzo desde el año 2020 tienen lugar sucesos muy extrañosssss, exac-tamente a las 6:54 am, hora en que Lord Anthony G. Paramount fue asesinado en 2019. El año pasado pudimos grabar unas psicofoníasssss, tan es-pe-luz-nantesssss como in-com-prensiblesssss. Esssscuchen con atención…

«Aaaarrrrgggg... yo fundé el RCN, fui yo, yo… aaaarrrrgggg... yo fundé el RCN en 1976» (silencio aterrador) «Aaaarrrrgggg... yo negocié un Brexit blando para las enfermeras inglesas que les convalidó el Bachelor» (silencio espeluznante) «Aaaarrrrgggg... Lala, Nick, me las vais a pagar» (la madre de todos los silencios) «Mi tesoooooro, mi tesooooro».

–¿Es-pe-luznaaaante, verdad, queridossss televidentesssss? Este año nuestra intención es captar con nuestras cámaras térmicas el presunto fantasma que los security afirman haber visto en diferentes lugares del recinto (salvo en la biblioteca, asssssegurannnnn). Queda menos de un minuto para las 6:54, nuestras seis cámaras térmicas, estratégicamente diseminadasssss, están grabando para ver si podemos captar el presunto ec-toplasma. Nosotros estamos en el panel de control, ustedesssss van a ser testigos en suuuuuus pantallassssss de lo que pueda suceder… Bien: diez… nueve… ocho… siete… seis… cinco… cuatro… tres… dos… ¡uno! Nada de momento, nada… ¡un momento! En el lugar del crimen, un lúgubre despacho de la planta baja, algo parece estar encarnándose, se mueven violentamente las cortinas… Eh… ¡un momento! ¡Hay una figura semihumana moviéndosssssse agitadameeeeente! Un homínido calvo, muy apuesto con una sábana muy apañá... ¡No, perdón! ¡Oh my God!… Son tres, dos delante y una detrás, se escuchan voces… A-terrador, a-terrador... de la cabeza de la figura femenina salen a modo de llamaradas como lacadas, la otra figura, sin duda masculina, se mueve espasmódicamente. Escuchen: «Hijos de puuuuuta, me cago en vuestros mueeeeeertos», «fue idea de Laaaaala», «noooo, fue suuuuya, fue suuuuya», «cabroooones, mi tesooooorooooo, mi tesooooooroooo»…

Nota del editor.- Esto, más que un epílogo, es una astracanada impropia que si ve la luz es en aras de la libertad de expresión y de los entrañables –e indisolubles, ¡por más que uno lo intente!– lazos familiares que me unen con el autor. Será cosa del calor o de esos cigarrillos raros que fuma Carlos Sebastián, no sé... Pero les ruego que no me lo demanden, conocen perfectamente la extraordinaria seriedad y elevada calidad literaria de este blog y de su humilde autor. El verano que viene seleccionaré un autor de mayor calidad y seriedad, se lo aseguro… Quizás Arthur P. Reseeyou…

¡Salve y ustedes lo pasen bien!

Y COLORÍN, COLORADO, EL FOLLETÍN -AHORA SÍ- SE HA TERMINADO. GRACIAS POR ESTAR AHÍ 
😎


miércoles, 13 de septiembre de 2017

Folletín de verano: Asesinato en Kingsfont St (29)




–Efectivamente, uno de ellos, el tal Wheel, cantó la intemerata, describiendo más de 30 años de latrocinio (larceny, N del T) sistemático y, a decir verdad, ni siquiera muy disimulado. Era vox populi, no solo en Londres, sino en la mayoría, si no todos, los condados. Por la sencilla razón de que, tras cumplir su tarea de refrendar con su voto cada capricho de Paramount, los jefecillos locales elegidos en cada legislatura iban pasando uno tras otro por su despacho, donde Julian Paramount, bajo la complacida mirada del presidente, les hacía entrega de un sobre con su parte de las plusvalías generadas. Comparativamente modesta, parece ser, pero era un sobresueldo que, añadido a lo que ellos generaban en su condado, les permitía vivir con holgura. Incluso con cierto lujo.
»Pero lo cierto es que en ningún momento se autoinculpó, ni inculpó a los otros dos, en un complot para quitarse del medio a Smallwall. Lo niega todo, dice que simplemente habían quedado con este para tratar de convencerle de que nombrara la Junta de Edad y presentara su dimisión. Probablemente, trataban de atemorizarle o amenazarle antes de pasar a mayores, pero eso ahora es parler pour no rien dire, que diría un gabacho (froggy, N del T), porque no hay manera de saber si es o no cierto. No había armas, ni veneno, medicamentos o cualquier otro vestigio de que la finalidad de su encuentra fuera matarlo.
»Total, de momento tenemos tres fiambres y cuatro personas en Pentonville, por conspiración con resultado de doble asesinato, más 34 personas imputadas por la fiscalía por delitos económicos. De momento, digo. Hay un equipo de la policía judicial buceando en los 4.400 kilos de documentación hallados en el búnker-dentro-del-búnker y según van encontrando pruebas que implican a personas, las van pasando a la fiscalía para que las llame a declarar. Esto no ha hecho más que empezar, debe haber cientos de personas implicadas en esta sucia trama.

–Joder… Y, ya por curiosidad: ¿qué pasó en el Council y con Smallwall? ¿Sigue o se marchó?

–De momento, sigue. Convocó elecciones para cubrir las tres vacantes, pero como ninguno de los detenidos pudo presentarse, resultaron elegidos… Delayed, Wheel y Presting. Hubo otra candidatura, de enfermeras currantes (grinders, N del T) de varias asociaciones opositoras, pero Smallwall, el Chairman, la anuló arguyendo que uno de los candidatos había trabajado seis meses en 1998 sin estar de alta en el Register y al parecer eso es causa de anulación de la candidatura entera… Han ido a los tribunales, claro, estos nunca aprenden.

–¡El que parece que ha aprendido rápido es Smallwall!

–Jajaja… ahora que lo dices…

–Jajaja, cheers, darling.

Cheers.


(AUNQUE EL FOLLETÍN TERMINA AQUÍ,
EL AUTOR HA ENVIADO UN BREVE EPÍLOGO, QUE PUBLICAREMOS MAÑANA)



martes, 12 de septiembre de 2017

Folletín de verano: Asesinato en Kingsfont St (28)






18 de mayo. The Mayflower Pub

–Rufus, querido, cuéntame cómo acabó el asunto de Kingsfont St. ¿Está cerrado el caso?

–El asesinato, totalmente cerrado. Y todos los implicados, en Pentonville por orden del Crown Prosecution Service (equivalente a nuestra Fiscalía General, N del T).

–Finalmente, ¿quién mató realmente a Cash y Line?

–Aquí dio un giro sorprendente el caso, parece un vodevil… Con esta gente nunca es lo que parece. A ver si me explico: Eloise pasó la llave a Waterwell, la cual, a su vez, encomendó la tarea a Charm, persona corpulenta y acostumbrada a obedecer como un perrito; teóricamente, pues, debió haber sido Charm quien cometiera los asesinatos, como pensamos al principio. Pero no, con esta gente las cosas siempre alcanzan una nueva dimensión.

–Venga, Rufus, que me tienes en ascuas (on tenterhooks, N del T)…

–Resulta que Charm acudió al hermano de Anthony, Julian; el hermano pequeño, tanto en edad como en cerebro, siempre fidelísimo, haciendo el trabajo administrativo sucio, las tareas que no precisaban pensar, solo hacer y firmar, en el conglomerado societario de su hermano y del Council. A Charm le fue fácil convencerlo, según terminó confesando, porque le prometió que si no mataba a Line contaría a la policía detalladamente su implicación en los delitos de su hermano y le esperaban al menos 15 años en Pentonville… Por otro lado, estaba la venganza de los asesinos de su hermano.

–Una cosa: ¿cómo se enteró toda esta gente de la autoría del asesinato de Paramount? El único que lo sabía, según parece, era mi cliente, Isbox, y se negó a declarar, ni siquiera ante su abogado.

–Se te olvida que pasaron más de 20 minutos entre el crimen y la llegada de la policía. Durante ese período, dos security custodiaron a Isbox, que permaneció encerrado en el despacho y absolutamente trastornado, con el cuchillo en la mano y berreando «has sido tú, Nicholas, asesino, criminal…».
 »A las 7AM, como todos los días, llegó Eloise. Aunque la puerta del despacho estaba cerrada y custodiada, ella pudo oír perfectamente a Isbox culpando a Line. Y le bastó preguntar al jefe de seguridad del Council a quién le había dado la llave del búnker ese día: la respuesta le confirmó, no solo la autoría, sino también la localización de Line.
»Lo que no sabía es que Lala Cash estaba también en el búnker. De ahí la sorpresa del asesino, que se encontró con Cash, con la que no contaba. Solo le habían hablado de Line, así que vio duplicada la tarea. Tuvo que matar a Lala Cash también porque se había despertado con los ruidos de la otra habitación y había podido reconocer a Julian, pensamos.

 –¿Y la gente de los condados, Delayed y los otros dos?


(Mañana miércoles, el último capítulo)


lunes, 11 de septiembre de 2017

Folletín de verano: Asesinato en Kingsfont St (27)








–Mr. Smallwall–, le dijo Spring, –estos tres señores están esposados sin que tengamos la más mínima prueba de que estuvieran implicados en ningún intento de asesinato. Simplemente hay indicios razonables de que pudieran formar parte de un complot para obtener el poder dentro del Council, pero nada les implica en crímenes, al menos por el momento.

–Yo se lo demostraré–, dijo David A. Smallwall. –Acabo de entrar en la intranet y he comprobado el cruce de correos entre Delayed y Mrs. Waterwell. Yo mismo les daré las claves de acceso…

–¿Ese es el secreto en las comunicaciones que garantiza el Standing Commitee?­ ¿Tienes acceso a nuestros correos privados, hijo de puta? –, le interrumpió a gritos Delayed.

–Querido Charles–, le respondió, ya más calmado, Smallwall. –¿Sabes perfectamente que tenemos acceso a todos los correos alojados en nuestros servidores, incluidos los de todos los afiliados, más de 300.000, que además rastrean mediante un sniffer sus direcciones de correo personales; que intervenimos teléfonos de disidentes, informantes, periodistas y hasta algún bloguero despistado, que hackeamos cuando nos parece oportuno sus equipos informáticos; que existe un rastreo sistemático de redes sociales, blogs, telegram, whatsapp y el sursum corda; que hay un equipo de 14 personas dedicadas 24 horas al día, 365 días al año, a estas tareas de seguridad… y te extraña que tengamos acceso a tu correo? ¿Me lo dices o me lo cuentas? ¿Eres subnormal o solo te lo haces?
»Y que sepas que voy a largarlo todo. A mí me caerá lo que tenga que caerme por no levantar la liebre (spill the beans, N del T) durante los dos años que llevo aquí, pero todos vosotros vais a acabar en Pentonville el resto de vuestras vidas, imbécil.
»Comisaria, me entrego como cómplice en la trama criminal más abyecta que se haya conocido en el país–. Y entregó sus antebrazos melodramáticamente para que lo esposaran.

–Un momento, Mr. Smallwall, un momento. Mr. Delayed, ¿estaba usted al tanto de estas maquinaciones que acaba de relatar su compañero David?

–No pienso abrir la boca si no es en presencia de mi abogado.

–Bien, llamaremos a su abogado cuando estemos en comisaría...

–No hace falta, soy yo mismo, también soy abogado.

–Entonces, su abogado está presente, ¿no?

–No, comisaria. Aún tengo que aceptar el caso, lo que le será comunicado en el momento procesal oportuno como establece la Sección 59, parágrafo aa, inciso ii, de la Police and Criminal Evidence Act, Capítulo...

–Están ustedes como putas regaderas (off your rocker, N del T)–, intervine yo.

–...60, Parte V, publicado en la London Gazette de 13 de septiembre de 1984. Dice el citado artíc…

¡Basta! ¡Basta ya! –, bramó, más que gritó, Spring. –Señores… eh… Wheel y Charm, ¿algo que comentar o esperarán a sus abogados? En el caso de que no lo sean también ustedes mismos, naturalmente…

–Esperaré a mi abogado–, dijo Charm.

Pero el caso dio un pequeño giro cuando Mr. Wheel dijo:

–Yo confesaré todo. En los condados tenemos un conocimiento, digamos, más estrecho, pero llevo tantos años y conozco tanta gente, me he comidio tanta mierda, tanta, tanta, que creo que podríamos llegar a un trato de favor a cambio de contar todo lo que sé. Que, créame, no es moco de pavo (is no snap, N del T).

–Por de pronto, todos a comisaría. Los cuatro. Goodwill, proceda.

At your service, commissar.