miércoles, 11 de marzo de 2015

Los desemprecarios (o Spain is different)

Querido lector, a quien supongo  -y en su mayoría, lo será sin duda-  un buen conocedor de la enfermería española: si yo le pregunto cuál cree que es el rasgo o característica de la Profesión Enfermera española que la hace claramente diferente de la de todos los demás países de nuestro entorno socio-económico-cultural, ¿cuál diría o sugeriría que es ese hecho diferencial?


Algunas respuestas más fáciles de cosechar serían su excelente nivel de formación y preparación, que convierten a nuestras enfermeras en "las mejor preparadas de Europa", en cuyo caso (además de que necesitaríamos pruebas para poder ratificar esta pretendida supremacía nacional) no estaríamos ante un hecho diferencial, sino ante un hecho referencial, una simple posición en una escala.

También podría recordarnos alguno de ustedes que, a pesar de ser mujeres el 84% de las enfermeras españolas, de ser su edad media 42 años y de ser "las más preparadas de Europa", están representadas desde hace casi 30 años por una tosca gerontocracia masculina, lo cual sin duda alguna supone algo insólito; sin embargo, habría que recordar que nuestro país solo ocupa el puesto 15 en el indice de corrupción dentro de la UE, por lo que parece lógico esperar que en alguno de los 12 países europeos restantes existirán superestructuras enfermeras con características y conductas más "exóticas" (de nada, por la delicadeza) aún que la de nuestros "próceres" (ídem): de nuevo estaríamos ante un hecho referencial, un puesto en una escala.

Incluso hay quien propondría el hecho de que, teniendo nuestro país una dotación relativa tan baja de enfermeras, según todas las comparaciones internacionales (*), hablemos de una profesión con un alto desempleo... y se acercaría bastante a lo que yo propongo y argumentaré, si bien sería precisa alguna vuelta de tuerca adicional para definir más exactamente la razón por la cual, en esto, Spain is (so) different: el único hecho realmente diferencial de la Profesión Enfermera española con respecto a las de los países de su entorno es que existe desempleo enfermero, al margen de la mucha o poca dotación comparativa. Por decirlo de una manera clara y tajante: quitando algún caso anecdótico en algún país del Este de Europa, España es el único país desarrollado en el que existe desempleo enfermero estructural.

(*) He escrito mucho en este blog sobre el tema: enlazo dos entradas que permiten revisarlas, con más o menos esfuerzo, todas: aquí y aquí.

Y no es una afirmación cuya credibilidad descanse solo en la opinión del autor de este texto; también lo reconoce así el Consejo Internacional de Enfermeras-ICN en su publicación Unemployed and Underemployed Nurses, de 2011 (pág. 34):
While most Western European countries report nursing shortages, a few such as Spain do not have enough positions to employ all licensed nurses. Thus, many nurses leave Spain to work in other countries where they can obtain professional experience, often with the intention of returning to Spain in the future.
Es decir, que mientras que la mayor parte de los países europeos experimentan los efectos de una escasez de enfermeras, en España no existen suficientes puestos de trabajo para dar empleo a todas las enfermeras tituladas. De ahí que sean muchas las que buscan empleo en otros países para poder acumular la experiencia profesional que les permita regresar a España en el futuro.

Es tan extraña esta anomalía nuestra, que hasta el significado real de los términos que se emplean en España y en el resto de los países de nuestro entorno en relación a empleo y enfermería es diferente. Mientras que en España unemployed desempleadas (en paro) y subemployed subempleadas (que tienen que trabajar sirviendo copas, por ejemplo, para sobrevivir) fuera de nuestras fronteras unemployed  significa "no quieren trabajar" y underemployed significa "trabajan (voluntariamente) a tiempo parcial", es decir, menos horas de las que podrían.

Lo que en el resto del mundo civilizado es no quiero, en Españistán es no puedo.

Un fenómeno realmente complejo. Pero, sobre todo, terrible en términos humanos, sociales, profesionales... y económicos: ¡todo ese gasto empleado en fabricar parados de larga duración o emigrantes a otros países, que son quienes realmente se benefician de nuestra inversión en su capacitación!

Siguiendo con el análisis de la situación, cuando hablamos de desempleo, debemos utilizar dos magnitudes o variables importantes:
  • Desempleo estacional.
  • Desempleo estructural.
Me explico: existen períodos en el año en que, por vacaciones del personal u otros factores, por ejemplo picos de demanda asistencial, es preciso incorporar a los dispositivos y centros sanitarios personal adicional que cubre las ausencias o sirve como refuerzo asistencial. Estos períodos, además, suelen presentar una cierta regularidad cíclica, con una intensidad bastante similar año tras año. No es difícil, pues, calcular el número de efectivos de cada grupo ocupacional del que es preciso poder disponer en los momentos de mayor demanda. Así, en estos períodos de mayor demanda no hay enfermeras (o cualquier otro grupo ocupacional sanitario que estudiemos) en situación de desempleo forzoso, sin embargo en los períodos del año valle sí existen enfermeras en el paro (eso sí, por lo general adecuadamente atendidas mediante las correspondientes prestaciones por desempleo).

Este es el escenario general, si bien es cierto que existen países (Reino Unido, Canadá y Estados Unidos a la cabeza) que, si apenas pueden atender los momentos valle sin acudir a mano de obra foránea, las pasan realmente canutas para atender las necesidades estacionales de los momentos pico. De ahí la contratación de personal denominado locum, profesionales de refuerzo o sustitutos por cuyos servicios, además, los centros sanitarios pagan un verdadero pastón (perdón por el tecnicismo). En Estados Unidos hay toda una industria montada en torno a las travel nurses, enfermeras que se desplazan de un lugar a otro del país a cubrir necesidades puntuales.

En España, sin embargo, tenemos, además del estacional, un alto desempleo enfermero estructural. Lo explicaré con un dato real: hace unas semanas hemos presentado un estudio en una comunidad autónoma (Región de Murcia, en concreto), uno de cuyos objetivos era calcular la tasa real de desempleo de las enfermeras y enfermeros de la región. Los resultados fueron llamativos, no solo porque por vez primera se pusieran números reales al asunto, sino porque se confirmaba con un cierto rigor técnico una realidad que, si bien era denunciada a gritos dentro de la profesión, no concordaba con los datos disponibles de desempleo, que, como se sabe, corresponden al paro registrado en los Servicios Públicos de (des)Empleo.

Y este dato, el del paro registrado, tiene dos sesgos importantísimos: a) el primero, el porcentaje variable, entre un 15% y un 40% en cinco encuestas en diferentes ámbitos territoriales que hemos realizado, de profesionales buscando empleo que no se inscriben como demandantes y por tanto no pueden ser contabilizados como parados registrados; b) y el segundo, la cocina de los datos que hace (datos de enero de 2015, últimos publicados) que 15.958 demandantes de empleo se conviertan en 10.126 parados: desaparecen 37 de cada 100.

De ahí que las tasas oficiales de paro se situaran  -se sitúan, en realidad-  en torno a un 6% - 10%, dependiendo del momento del año.

Pero en nuestros cálculos esta realidad es muy diferente: en los territoros estudiados existe un desempleo de entre el 15%-20% un mes normal del año (hoy mismo, por ejemplo) y, lo peor, entre ellos, un desempleo estructural (los que sobran, perdón por la crudeza) de entre el 10% y el 14%, que encontraríamos en cualquier momento del año, sea pico, valle o sima. Es decir, redondeando, entre 20.000 y 25.000 enfermeras/os que tienen un muy difícil encaje laboral en los servicios sanitarios y sociosanitarios públicos y privados.

El ejemplo de la profesión médica es... perdón, sería perfecto (luego me explico): existe un nivel de desempleo muy bajo, que la Organización Médica Colegial (siguiendo una metodología de encuesta muy similar a la nuestra) cifra en el 6%. En condiciones ideales, esta tasa de paro sería óptima para hacer frente a los picos estacionales. Hablaríamos, pues, de un paro estacional y no podríamos hablar, sino de manera residual, de paro estructural; se trata de un stock de profesionales en situación de precariedad en la puerta giratoria empleo precario-desempleo (desemprecarios, les llamo yo) hasta que la jubilación de un porcentaje similar de activos les abre la puerta al empleo estable y la nueva generación de egresados ocupa su lugar. Una dinámica laboral perfecta y, hasta cierto punto, humana.

Ahora bien, el problema, en este caso, con la profesión médica, radica en la existencia de casi 50 especialidades oficiales y en que por tanto, por mucho pico de actividad que haya, un nefrólogo no puede cubrir la ausencia de un urólogo; ni un cardiólogo la de un cirujano cardiovascular; ni un médico de familia la de un intensivista (aunque sí la de un pediatra en atención primaria, cosas de la vida). Por ello, ese pequeño porcentaje de médicos desempleados no es muy útil, excepto en atención primaria (donde solo hay 391 médicos de familia registrados como desempleados), para cubrir las demandas estacionales y un cirujano maxilofacial, un otorrino o un alergólogo lo tienen muy crudo para encontrar un hueco cerca de su lugar de residencia (y lejos, tampoco es fácil).

Volviendo a la Enfermería, no es fácil explicar por qué esta fea cara del desempleo enfermero solo es visible en nuestro país, si bien la explicación inmediata, sencilla e inapelable es que existe un exceso de oferta (y por tanto de producción, siquiera en términos relativos) con respecto a la demanda real de profesionales. En España, hoy por hoy, el dato objetivo es que sobran miles de enfermeras, en relación a la demanda real existente, pese a la falaz y pertinaz lluvia fina del Consejo General de Enfermería que un par de veces al año, cada vez que aparecen los muy variables y equívocos datos de los diferentes organismos internacionales que contribuyen a esta cacofonía demográfica, trata de convencernos de que nos faltan en torno a 100.000 enfermeras. De ser cierta la cantinela, diríamos más propiamente que nos faltan en torno a 100.000 nuevos parados.

En España no faltan enfermeras: faltan puestos de trabajo para nuestras enfermeras. Falta una extensión de competencias y funciones que permita, al tiempo que dar respuestas sensatas a problemas graves, insensatamente abordados en este momento, absorber el exceso de oferta, es decir el exceso de talento y disposición hoy en día existente.

Pero, ¿por qué este exceso de oferta solo se da en España? ¿Es tanta la oferta y la sobreproducción de profesionales, en términos comparativos? ¿O es que en nuestros hospitales, centros de atención primaria o dispositivos sociosanitarios, se trabaja con menores dotaciones de personal de enfermería que en los de nuestro entorno? ¿O, tal vez, lo que se producen son problemas de contabilización, y ni aquí hay tan pocas enfermeras ni en los otros países hay realmente tantas? ¿O será que lo que en realidad existe es una presencia relativa mucho más alta que en otros países del personal técnico auxiliar de enfermería?

Todo es cierto y es todo al tiempo, es decir, la tormenta perfecta para el (des)empleo enfermero.

Lo que sí conocemos perfectamente es la ausencia de cualquier estudio medianamente riguroso al respecto, tanto por parte de quienes se suponen responsables de la "regulación" de los recursos humanos sanitarios, es decir, del Ministerio de Sanidad (porque esto es directamente una tomadura de pelo), como de los pretendidos responsables de la "ordenación" profesional de la enfermería, es decir, del Consejo General. En España salen cada año unas 10.000 nuevas enfermeras y se jubilan en torno a 4.000, lo cual es un drama en términos humanos que requiere una planificación muy rigurosa de las necesidades de nuevo personal, digan lo que digan las universidades, especialmente las privadas, que están reventando el mercado. Y el Consejo General está haciendo una dejación intolerable y culposa de sus responsabilidades y obligaciones para con el sector más frágil de la profesión... claro que las enfermeras paradas no pagan cuotas colegiales y eso es lo único que parece importarles, el diezmo.

Finalmente, otro factor endógeno es que los estudios de enfermería, en España, constituyen una salida considerada muy buena para muchos de aquellos jóvenes que desean obtener una titulación de nivel universitario, algo que en otros países no sucede, por tener la enfermería una imagen consolidada de profesión estresante, subordinada y muy fragmentada. Pero esta es otra vía argumental para la que no me siento en estos momentos capacitado a contribuir con un mínimo de rigor científico.

Seguiré, mientras pueda, reflexionando y aportando datos sobre tan complejo (y documental e informativamente complicado) asunto, pero mientras tanto les dejo con un extracto de la rueda de prensa (puede visionarse completa aquí) que dimos el pasado día 17 de febrero la presidenta del Colegio de Enfermería de la Región de Murcia, Amelia Corominas García, y yo, con motivo de la presentación de nuestro informe sobre la Realidad Laboral de la Profesión en la Región. En este extracto explico, creo que de manera más clara que en este texto, algunos de los aspectos conceptuales, metodológicos y sociológicos necesarios para analizar la realidad sobre recursos humanos y empleo en enfermería, desempleo y emigración, hechos diferenciales, etc.


video




Nota.- No hay prácticamente día (bueno, semana...) que no me recuerde alguien que les debo la segunda parte de mi tratado de entomología himenóptera. Como decía aquel gran estadista, esthamos thrabahando en ellou...


7 comentarios:

  1. La profesion enfermera esta mal pagada en general en toda europa. Por eso en la mayoria de los paises tienen problemas para encontrar enfermeras ya que la gente ya no quiere estudiar enfermeria( un fontanero por ejemplo cobra mas q una enfermera en UK) ademas del hecho de que el ratio enfermero/habitante es mayor en el resto de Europa.
    Aqui se vera en el futuro lo mismo.

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    1. Gracias por eu aportación. No sé cuánto gana un fontanero en el Reino Unido, pero el sueldo de una enfermera no es, comparativamente, malo. Además se han mejorado mucho las condiciones laborales del colectivo y aun así tienen que "importar" miles de enfermeras (españolas, sí,pero sobre todo indias y filipinas). El problema no son las condiciones, sino que no hay muchas/os jóvenes que deseen convertirse en enfermeras, creo que por el propio contenido y características de la profesión. Sin embargo, aquí hay muchas/os, es una profesión admirada y respetada por la gente, aunque probablemente no por los motivos que a muchas enfermeras les gustaría: más por su humanidad que por su ciencia. Creo que en el Norte aprecian más la ciencia (o lo material), que la humanidad (o lo espiritual) a la hora de escoger una carrera. Gracias de nuevo, un saludo.

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  2. ¡¡ Esto, sin remedio en los próximos 50 años!!. No se dan cuenta que lo que no pega con el Grado, Master, Especialidad y Doctorado; es la denominación de : Enfermera/o.
    Enfermera/o para la gente normal, y de la calle; no dice ¡¡Nada de Nada!! como titulación Universitaría y cientifica de cuatro cursos + 1. Más bién parece una formación profesional sanitaria y de servicios al enfermo. Por supuesto que esta totalmente asumido por todo el mundo, que el enfermero/a, está supeditado a las ordenes del médico, o cualquier otro facultativo sanitario que ordene y decida situaciones,soluciones o lo que estime oportuno en cualquier momento. ..La vida de esta profesión, ha sido, y será así, hasta los "tiempos de los tiempos" y si no cambian: nombre, roles y funciones de la misma.
    Para más monstruosidad, la ley de prescripción Enfermera/o, y que "dicen" saldrá el próximo día 26 ( habrá que verlo), es miserable, vil y canallesca. Entabla una diferenciación entre: enfermeros con potestad de prescribir ( grados), y otros que no la tendrán( diplomados con plaza y trabajando 35 años); excepto, si hacen 6 créditos de 180 horas, y pagan para obtener dicha potestad.
    Espero D.Juan, no caer en "Nihilismo" de Cotard, aunque si decir al "Pan Pan y al Vino Vino" en esta profesión
    Siempre a su disposición
    Alfonso Sitcha Agüera
    Enfermero Espta S.M

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    1. Perdón por tardar tanto en comentar su comentario, Alfonso. Aunque reconozco que a mí a veces no me gusta mucho, por su etimología, creo que no hay alternativas a la denominación "enfermera/o", son muchos años de historia. Pero no estoy de acuerdo -nada nada- en que la supeditación de la enfermera al médico sea algo que será "hasta los tiempos de los tiempos". Ya ha cambiado mucho (sí, mucho) en los últimos 40 años y en los próximos 20 o 30 cambiará aún mucho más aunque les pese a las "Cavernas" médica y enfermera (que también la hay, claro). Con lo del decreto de "prescripción enfermera", absoluto acuerdo. Gracias por su comentario, un cordial saludo.

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  3. Pues que "Dios venga y lo vea" ¿Qué ha cambiado? hombre el titulo no es el mismo desde hace 40 años, pero las tareas y servilismo siguen igual. Estas, son las que no han cambiado absolutamente "Nada de Nada". Tenemos un techo de cristal, y eso es lo que hace aumentar mucho en cuanto a titulación ( grado 4+1+especialidad), pero igual que los años 60 y 70 en cuanto a funciones, status profesional, y autonomia profesional.
    Siempre a su disposición
    Alfonso

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  4. Soy enfermera de hospitalizacion y mi sueldo sin noches , ni festivos, en un turno complejo es de 1490 euros y eso con tres trienios incluidos....
    Con noches,domingos y festivos son unos 200 euros mas.

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    1. Llevo 17 pacientes de medicina interna.

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