miércoles, 16 de diciembre de 2015

Poder, identidad y lenguaje (I)






"La cuestión es", dijo Alicia, "si puedes hacer que las palabras signifiquen cosas tan distintas".
"La cuestión es", dijo Humpty Dumpty, "quién manda aquí, eso es todo".


 






(Esta entrada la tengo prevista hace meses, pero nunca encontré el hueco, entre tanta turbulencia, para escribrirla y publicarla sin que parezca una frivolidad, con la que está cayendo (eso mismo ha pensado y me ha dicho, excediéndose claramente en sus funciones, mi revisora). Pero tras la agitación que ha supuesto la encuesta sobre prescripción enfermera (que si lee esto antes del 21 de diciembre aún está a tiempo de cumplimentar pinchando aquí o en el banner de la derecha, gracias) me ha relajado bastante hacerlo. Gracias por leerla, le aseguro que es más interesante de lo que parece a primera vista. Mañana la segunda parte, para no abusar).

Colegios profesionales: como es sabido, no solo existen en España. Tampoco es que sean universales, como se afirma en ocasiones; hay muchos países que, no se sabe bien por qué suerte de advocación o milagro, han conseguido sobrevivir al anunciado desatre que se proclama cada vez que se cuestiona la existencia de esta vetusta institución o se intenta simplemente modernizarla y de paso meterla un poco en cintura.

Pero sí, hay muchos países, la mayoría en la Vieja Europa, que cuentan con este tipo de instituciones, bajo la denominación de colegio, orden, cámara, asociación... Lo que define a los colegios profesionales, al margen de la denominación formal que adopten, es que son instituciones delegadas por el estado para ejercer el registro de los profesionales, determinar que estos cumplen los requisitos legales y técnicos para ejercer y, esto ya con una enorme variabilidad donde cabe todo... o solo postureo, controlar su práctica profesional. Los profesionales se ven obligados a permanecer afiliados, abonar las cuotas colegiales que se establezcan y someterse a ciertas normas deontológicas, de conducta y de praxis.


Lo normal es que los colegios se denominen con el nombre genérico de la institución más el nombre de los profesionales: colegio / orden / asociación / cámara de médicos, arquitectos, abogados, ingenieros, enfermeros... Reivindican así su origen gremial y su carácter  asociativo, de iguales o pares voluntariamente auto-sometidos a los códigos como mejor forma de prestigiar y proyectar la profesión (que no la institución, ya que esta solo es un instrumento al servicio de aquella, no un fin en sí misma) hacia el futuro. Hace unos años publiqué un librito en el que analizaba la estructura de los colegios de médicos en Europa; en la tabla puede verse la gran heterogeneidad de denominaciones, estructuras y características (pinchar para ampliar).


Aunque conviene advertir que la institución colegial española, que reúne a casi millón y medio de profesionales de más de 30 profesiones distintas, es un verdadero carajal sin orden ni concierto, en el que uno se echa a llorar al cuarto de hora de intentar realizar una taxonomía mínimamente razonable y didáctica, por lo general se sigue una norma no escrita: allí donde se colegian los profesionales, o sea el colegio (excepcionalmente, el consejo), este toma el nombre de los ejercientes (colegio de médicos, arquitectos, abogados, psicólogos, farmacéuticos...).

Luego, los órganos que agrupan a los colegios eligen entre ceñirse a la denominación legal, prosaica y burocrática (Consejo de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, Consejo Superior de Colegios de Arquitectos ...), adoptar una marca más "profesional" (Consejo General de la Abogacía, Consejo General de la Psicología, Consejo General de la Arquitectura Técnica, Consejo General del Trabajo Social...) o incluso utilizar también el nombre de los profesionales (Consejo General de Economistas, Consejo General de Dentistas, Consejo General de Procuradores...).

Ah, luego está la Organización Médica Colegial, que ha adoptado esta marca, más posmoderna y anglosajona (Medical). En fin, habría alguna precisiones más que hacer, pero sería aburrir innecesariamente al sacrificado lector, seguro que ya un poco mareado de cursivas.

Pero hay dos excepciones, ambas relacionadas con la profesión enfermera o profesión de enfermería (o profesión enfermero, como insiste empecinado nuestro excéntrico monologuista). La primera, bastante curiosa: el consejo general de colegios no se denomina a sí mismo, como cabría esperar, "Consejo General de la Enfermería" (como "de la abogacía", "de la arquitectura técnica" o "del trabajo social"), sino "Consejo General de Enfermería". Se ha escamoteado el modesto artículo "la".

En realidad, los Estatutos Generales de la Organiación Colegial de Enfermería no utilizan nunca dicha denominación. A lo largo del texto se habla de el Consejo General, sin complemento, y en el artículo 23 se utiliza por única vez la denominación legal-descriptiva de Consejo General de Colegios Oficiales de Enfermería. Pero lo cierto es que el Consejo General siempre se refiere a sí mismo en los medios como Consejo General de Enfermería. En la URL de su web oficial, en su página de faeebook, cuenta de twitter, canal de youtube, también en wikipedia, etc. Y por supuesto en los medios, como es bien sabido (aunque puede simultanear este nick con el de Organización Colegial de Enfermería, especialmente cuando busca compararse, referenciarse o, lo más frecuente, pelearse con la Organización Médica Colegial).

¿Qué significado tiene utilizar de Enfermería y qué diferencia habría con el más normal de la Enfermería? Puede parecer una tontería sin importancia ni significado... pero no es así: significado (intención) tiene, importancia... quizás no material pero desde luego sí simbolica, cultural... y política.

Trataré de aportar alguna, si no respuesta, sí interpretación, en la segunda parte de este entrada, en la que hablaré del nombre que los citados Estatutos Generales de 2001 imponen a los hasta entonces denominados colegios oficiales de diplomados en enfermería: Colegio Oficial de Enfermería. Esta es la segunda y más llamativa excepción a la regla que todos los demás colegios profesionales españoles y la inmensa mayoría de otros países respetan: ¿por qué no están las enfermeras/os en el nombre de su propia asociación, dejando claro que es su colegio? ¿Quizás porque alguien quiso dejar claro quién manda, como aclaró Humpty-Dumpty a Alicia?



2 comentarios:

  1. Juan, no nos dejes en ascuas... Que me he ido a poner el vídeo de massiel y su La,la,la... A ver si encuentro la respuesta

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