lunes, 20 de octubre de 2014

¿Volverías a ser enfermera?


Gracias a la extraordinaria colaboración de tantos profesionales, durante el pasado mes de mayo obtuve una muestra de casi 2.000 encuestas, dentro del proyecto LabEnf14 (realidad laboral de la enfermería: aquí, un resumen del proyecto; y aquí, la ficha técnica). Es una de las encuestas a enfermeras españolas, hasta donde yo conozco, con mayor número de participantes, teniendo además alguna de las anteriores más de 15 años de antigüedad: salvando los inevitables, aunque  corregidos hasta donde ha sido posible, problemas de sesgos muestrales en una encuesta difundida primariamente a través de las redes sociales y el 2.0, el margen máximo de error de muestreo (en las condiciones usuales) es de ±2,2%.


He ido publicando algunos de los resultados más generales (por ejemplo, una visión general de la cantidad y calidad del empleo enfermero, y un análisis más detallado de la forma más extrema de precariedad laboral, que es el desempleo).

En esta ocasión, sin embargo, quiero presentar unos datos que tratan de capturar el estado de ánimo de las enfermeras participantes y (con las limitaciones comentadas en la ficha técnica y que he tratado de salvar a través de la 'cocina' de los resultados), de la profesión en general.

En lugar de utilizar inventarios o escalas precocinados, opté por realizar dos preguntas muy sencillas (de formular, al menos; no sé, de responder):

  • Volvería a estudiar enfermería y ser enfermera?
  • Si un hijo/a suyo o de alguien muy allegado le pidiera consejo, ¿le recomendaría que estudiara enfermería?
Por utilizar la jerga de los estudios de mercado, hablamos de fidelización y prescripción de un producto, en este caso el producto "profesión enfermera". Uno puede estar a gusto con un producto o servicio y querer seguir utilizándolo (fidelización), pero no desear o atreverse a recomendarlo a la gente de su entorno más próximo (prescripción). Más extraño  -¡pero también se da!- es el hecho de que alguien que no está contento con el producto o servicio lo recomiende o prescriba, si bien en este caso suelen concurrir circunstancias especiales de carácter personal: "es un buen producto, pero no para mí o en mis circunstancias".

Preguntadas las 1.929 enfermeras (y enfermeros) sobre si volverían a estudiar enfermería / ser enfermeras, las respuestas en una escala de cinco puntos son las siguientes (n = contestaron a ambas preguntas = 1.864):


Los datos son contundentes, con dos de cada tres enfermeras fidelizadas (una de cada tres está segura y otra cree que sería lo más probable), mientras que solo una de cada cinco tienen claro o consideran lo más probable que, de volver atrás en el tiempo, no volverían a hacerlo.

Las cosas cambian considerablemente cuando se les pregunta sobre su papel prescriptor de la profesión:


La frecuencia de respuestas positivas se reduce ahora a un 42%, de los cuales, además, sólo un 30% se manifiesta seguro de que avalaría una opción por los estudios de enfermería; por su parte, la frecuencia de respuestas negativas aumenta hasta un tercio de los respondientes y se duplica la tasa de indecisos.

Analizadas en conjunto ambas preguntas, el escenario es el siguiente:


Como vemos, el elevado porcentaje de fidelizados (66,3%) se desinfla significativamente al pasar a analizar los prescriptores (41,8%), exactamente en un -37%, un saldo negativo que se agudiza en el caso de los más fidelizados, ya que pierden a casi dos de cada tres efectivos. Por el contrario, las visiones más negativas aumentan desde un 21,2% de no fidelizados hasta un 34,3% de no prescriptores, es decir un +62%.


DISCUSIÓN

Este tipo de preguntas de doble referente (personal y general) son utilizadas para analizar aquellos casos en los que prevemos  -o sabemos por experiencias previas-  que existe una gran probabilidad de que se produzcan sesgos en las respuestas; especialmente cuando hacemos preguntas que, de alguna manera, suponen una revisión de vida y cuyas respuestas pueden conllevar estereotipos (generalizados) que desvirtúen la validez de los resultados: se responde más como se cree que debería responder una persona cabal, que como realmente se siente, piensa o experimenta. Hablamos del efecto de respuesta socialmente deseable, algo que estudié con bastante dedicación  -espero que con algo de éxito- durante mi etapa formativa principal en estudios de opinión.

El grave defecto de este tipo de preguntas de doble faz es que nunca sabemos a qué atenernos, ni cual es la respuestas más válida y fiable de la actitud que queremos medir. Si preguntamos a la gente, por ejemplo, si se sienten satisfechos con sus vidas (referente personal), decir "no" es reconocer un fracaso personal; se hace a veces, claro, pero ciertamente cuesta y (especialmente si hay un encuestador delante) a menudo uno prefiere no tener que enfrentarse con realismo y sinceridad a la "pregunta de la certeza": ¡a fin de cuentas sólo es una encuesta con una presencia fugaz en nuestras vidas, no el diván de un psicoanalista!

Para tratar de minimizar ese efecto de respuesta socialmente deseable les preguntamos también si piensan que "la gente en general" se siente satisfecha con sus vidas (referente general) y, créanme aunque no tenga a mano ejemplos, los datos se ven bruscamente modificados. A peor, quiero decir: es más fácil reconocer que "la gente"  -y uno no deja de ser gente-  es infeliz, que hacerlo con la propia infelicidad.

Aquí nos encontramos con algo sumamente relacionado: reconocer que uno no volvería a ser enfermera si pudiera volver atrás el timeline real es reconocer un cierto fracaso vital; hablamos de la profesión de uno, de algo que se lleva haciendo 10, 20 o 30 años y que habrá que hacer, en general, 30, 20 o 10 años más. No es fácil reconocer que no y hay que estar muy quemado para hacerlo.

Por eso, cuando la pregunta es menos personal , ya que solo implica una recomendación a un tercero (en realidad un segundo)y no un compromiso vital personal y de por vida, pero además tenemos el hecho de que se trata de un tercero, al que queremos o por el que nos preocupamos, es más fácil que afloren los aspectos negativos vinculados a la profesión, esos que nunca desearíamos a nuestros seres queridos.

De alguna manera y sin que sepamos cuantitativamente hasta qué punto, me parece una pregunta más vinculada a la realidad y por tanto más reproductiva de las actitudes, percepciones y sentimientos de las casi 2.000 enfermeras entrevistadas: casi un 60% de ellos, si se les solicitara consejo, no recomendaría a un chaval o chavala de su entorno afectivo que estudiara la carrera de enfermería, es decir, que fuera enfermera. Como ella o él mismos lo son.


UNA TIPOLOGÍA TENTATIVA DE LAS ACTITUDES DE LAS ENFERMERAS CON RESPECTO A LA PROFESIÓN.

Aunque todo es discutible y no pretendo sentar cátedra sino animar a nuevas investigaciones más focalizadas en este tópico, he preparado a partir de las respuestas a ambas preguntas y con la ayuda de ciertas herramientas estadísticas (y de un olfato cualitativo bien entrenado en decenas de cualis), el siguiente cuadro de situación (pinchar para agrandar):


La clasificación de cada celda de cruce en uno de los cinco grupos (¿por qué cinco? por seguir la filosofía de la escala likertiana) tiene, especialmente en sus fronteras intergrupales, mucho de subjetivo, que yo llamaría sentido común. Bien es cierto que me he ayudado por un análisis factorial, pero estos no aportan valores de significación estadística para cada una de las 25 celdas y yo necesito incluirlas a todas, porque todas las personas cuyas respuestas encajan en cada una de esas 25 celdas forman parte de la profesión (y de la muestra). En definitiva, no es este un proyecto de estudio orientado a la Academia, sino a la acción, y tiene tanto de cualitativo como de cuantitativo, algo que conocía perfectamente cuando decidí incluir estas dos preguntas. Y finalmente (y acabo ya mismo con la excusatio non petita...) lo que trato de construir es un cuadro general de la situación en el que me importan bastante poco diferencias pequeñas en las frecuencias.

Igualmente cualitativas son las etiquetas que he escogido para denominar a cada uno de los cinco grupos que se han derivado del análisis de los datos. Y que son estos (pueden relacionar los colores con los de la tabla anterior para ver la composición de los grupos):



Dejo para una segunda entrada (que aún tardará unos días porque estoy tratando de robar tiempo al trabajo que paga los recibos para el análisis y difusión de estos resultados, y aquel villano no siempre se deja) la tarea de analizar las características profesionales y laborales diferenciales de estos grupos o tipos ideales (o simples etiquetas). Pero les adelanto el retrato-robot de los dos grupos más desafectados e insatisfechos, que supondrían en torno a un tercio de la profesión: es un varón, de entre 35 y 55 años, trabaja en hospital, tiene un empleo fijo (o interino de larga duración) y no posee un gran background formativo de posgrado.

Para que luego digan que más bocaos da la precariedad...

PS.- Para que vean lo que da de sí este tipo de debates en los sitios donde se producen, les enlazo uno de enfermeras canadienses (en inglés) muy, muy interesante, en el que no solo se habla de sí o no, sino también de cómo y en qué condiciones, y se proporcionan datos biográficos y de contexto... ¿No sería magnífico abrir aquí debates de este tipo? Pero no creo que fuera posible porque en este país no hay foros donde entren y participen significativamente las diferentes tribus enfermeras (o médicas, ojo, en todas partes cuecen habas): cada una de ellas pasta en sus propios prados y se relaciona solo con sus afines en intereses o inclinaciones. Pero I've had a dream... quizás algún día alguien haga algo para que esto sea posible y se pase de las costumbres y hábitos de la familia nuclear a los de la familia extensa sanitaria. Ojalá... Seguro... Algún día.


19 comentarios:

  1. Ojalá se produzca ese debate que deseas...o que algún día seamos capaces de provocarlo. Yo de principio te comento que vuelvo a tener las ganas porque así sea y que ante este panorama "desolador" y tanta semilla como alfin y al cabo estás tú tb. abonando, la reacción no debe de demorarse mucho más... Es cuestión de que de una vez confluyan las fuerzas....jejejeje: Aunque sean las siderales o las de agarrarse a la vida de la forma que sea clavandonos los principios en el alma de una puta vez... Que la fuerza nos acompañe y que salga el sol por antequera... Seguimos y gracias una vez más.

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  2. Pero en los tiempos que corren , ¿A quien se le puede pasar por la cabeza estudiar Enfermeria exigiendo una nota de selectividad bastante alta para ser un D/ña nadie de la sanidad?. Aqui en la sanidad Española, los cientificos y expertos Doctores universitarios son los Médicos. Los demas, hacemos de todo: Enfermero, Auxiliar, Celador etc etc etc. Pero alguien con un dedo de frente piensa que esa estupidez del NANDA,NIC y NOC es algo en el mundo cientifico. Eso ni lo mira, ni le interesa al último mono de cualquier unidad o servicio. Lo estamos viendo con el caso ébola. Para cualquier periodista en charlas y tertulias de televisión y radio es igual Enfermero/a que auxiliar ( t,sanitario), o celador. Que importa la confusión. .... Pues eso.. la Enfermera Teresa, la técnico Teresa, la Auxiliar Teresa bla bla bla..Dejando a la profesión Enfermero/a, como toda aquella persona ( cualquiera), que atiende y cuida de un enfermo ¡¡No!! .. Es decir, que estamos quedando como profesionales de 2º orden y sin conocimentos cientificos que acrediten nuestra cualificación.. Yo mismo que estudie otra carrera ademas de la que hablamos, y por eso, siempre aconsejo hacer la que sea, menos Enfermeria.
    Saludos
    Emilio

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    1. Hola, Emilio, gracias por tu comentario, claramente "nihilista" y, desgraciadamente, bastante realista. Como dice el refrán, aquellos polvos (simplificando mucho, los excesos ideológicos en un discurso medio místico sobre los cuidados enfermeros, populistamente proyectados a la sociedad como algo puramente vocacional) trajeron estos lodos (la dimensión científica de la profesión y sus bases d conocimiento quedan absolutamente invisibles a los ojos públicos). Y ello, a su vez, tiene una clara repercusión interna: frustración y desmotivación. Si a ello le añadimos que son estos pésimos tiempos para la sanidad, sus usuarios y sus profesionales, la tormenta perfecta está servida. Trataré de hacer una entrada algo más extensa sobre todo esto. Gracias de nuevo, Emilio, y ánimo, que me consta que también tiene sus recompensas personales ser enfermero, incluso en estos momentos. Creo...

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  3. Es muy significativo y muy grave que los que mejor conocen el producto “profesión enfermera”, los propios profesionales de enfermería, muestren mayoritariamente actitudes nihilistas, de frustración, de ambivalencia, o de mera conformidad frente al producto que “ofrecen” a la sociedad. Esa información, ese conocimiento que Juan Francisco nos regala, obtenida de primera mano yo entiendo que es muy válida y no debería de pasar desapercibida.
    De esto se puede inferir que hay un problema en la base de la “profesión enfermera” muy importante. Dicho problema tendría (siguiendo los elementos del método Hanlon usado en planificación sanitaria) una gran magnitud (ya que afecta a unas 250.000 enfermeras tituladas); y una gran severidad (más de la mitad de las 1800 enfermeras que han participado en el estudio se muestran entre nihilistas-frustradas y ambivalentes frente a su propia profesión).
    Por otro lado hay en teoría formas eficaces de abordarlo y sobre todo factibles (ya que es un problema que es pertinente abordar; legalmente abordable; y para el que hay recursos humanos y económicos –el consejo general de enfermería p. ej. dispone y maneja grandes recursos económicos de los colegiados; también hay sindicatos de enfermeras que se encuentran en situación similar; la propia administración como la principal empleadora y garante de la calidad de los servicios públicos de salud vinculados con la “profesión enfermera” dispone de recursos propios; al igual que puede haber sociedades científicas, universidades que puedan aportar algo, aunque dispongan de menos recursos, a solucionar esta problemática-)
    El sentido común dice que ese problema debe de ser investigado-analizado (tal vez en mayor profundidad y con más medios) y ese mismo sentido común también dice que debe de ser abordado (tal vez sin prisas pero también sin pausas).
    El marco teórico-metodológico que nos plantea Juan Francisco es muy fructífero y, a mí al menos, me genera nuevos esquemas para ver-interpretar-abordar esta realidad a la vez que me genera nuevos interrogantes e hipótesis.
    Si os sirve de algo mi evolución a lo largo del tiempo en actitud respecto a mi profesión enfermera, yo primero pasé por una etapa de plenitud optimista y positiva; evolucionando a medida que fui siendo “moldeado-abofeteado” por el sistema hacia actitudes más ambivalentes, pasando por algunos momentos nihilistas y muchos de frustración.
    Gracias Juan Francisco por el estudio.
    Un saludo desde Murcia,

    José Luis Merino Castillo

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    1. Hola, José Luis gracias por tu valioso comentario, que pone algunos dedos en algunas llagas y es muy sugerente, al menos para mí. Diré, en primer lugar, que yo no metería a los "ambivalentes" en el mismo saco claramente pesimista de las otras dos categorías. Es algo que estoy estudiando más a fondo a partir de los resultados de la encuesta, ya que tengo multitud de variables "independientes", en relación a esta, "dependiente", para analizar. Voy viendo que es un saco heterogéneo de personas que sin descalificar lo valioso social y profesionalmente de la enfermería, no se encuentran a gusto del todo dentro de ella, probablemente debido a factores extrínsecos, primando quizás el empleo y las condiciones laborales. Factores como turnos, trabajo en festivos, precariedad y falta de estabilidad, rotación excesiva, a veces el peso de la "jerarquía" médica sobre el propio trabajo... conviertan a muchos destinos profesionales sanitarios en un pésimo condicionante de una profesión que probablemente les sigue gustando por sus valores intrínsecos.

      Pero, en fin, es algo que hay que estudiar más y, ya que a quienes tienen los medios no les parece un destino para las cuotas tan interesante como otros, iniciativas como esta, con vuestra ayuda, quizás aporten algo de luz y estimulen un debate que llegue a calar en las estructuras corporativas.

      Por ejemplo, en Murcia (ya que es la comunidad donde tú vives y trabajas, aunque también en Valencia, por ejemplo) se está realizando en estos mismos momentos una encuesta, a iniciativa del Colegio de Enfermería, a través de la cual será posible analizar con mayor detalle estas y otras realidades de tanta importancia para las enfermeras, la profesión de enfermería y, también (porque, aunque a veces se pretende, no existe una relación unidireccional, sino bidireccional entre ambas realidades) la propia disciplina enfermera.

      Un placer y un lujo tu estimulante comentario. Un saludo.

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  4. Si queremos ser algo en la sanidad, nuestra titulación clara y conscisa para el mundo que nos rodea, y el futuro que nos aguarda, sería: la de Gaduados en en Ciencias Socio-Sanitarias. Prevención Edudación y Rehabilitación del sujeto desde su nacimiento ( puericultura), hasta su final ( geriatria). Pasando por Salud Mental y Trabajo. Las Matronas quedarian en el circuito del parto y postparto. Mantener lo actual, es quitarle trabajo a un enfermero ( F.P Superior), y que podría realizar perfectamente el trabajo y técnicas más usuales del "Oficio Enfermero" ... Me llamo Emilio, y llevo en esto la friolera cifra de : 40 años.
    Saludos para todos.
    Saludos

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    1. Gracias Emilio... Juraría que no es la primera vez que dejas caer por aquí tu visión sobre el futuro de la enfermería (que es algo más amplio que la profesión enfermera) y en términos generales es una imagen interesante. Hasta podría decir que si hoy se creara la enfermería, con su división de tareas, funciones y competencias, sería un buen guión o marco. Pero tú y yo, que llevo (casi) tantos años en lo mío como tú en lo tuyo, y la mayor parte de los lectores de este rincón reflexivo sabemos que no va a ser así. Por tanto, yo me guío por un principio más sencillo: dime algo que pueda cambiar mañana (y que esté alineado con mi visión de lo que quiero que seamos pasado mañana). Un cordial saludo, Emilio.

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  5. He caido en este post buscando respuesta a lo que siento, a la desmoralización fruto de el poco valor que tiene esta profesion que escogi con muchisima ilusion. Creyendo profundamente en el servicio que se presta a la sociedad.
    Hoy cuatro años despues de haber teminado la carrera y preparando una especializacion me siento desmotivada. Porque aunque especialista seguire siendo enfermera y por tanto esa sombra de don nadie de la sanidad seguira pegada a mi...
    Si hubiese participado en la encuesta rotundamente habria respondido que de poder volver atras hubiese estudiado otra carrera.
    Me da pena que este post solo confirme lo que yo creia solo era una percepcion mia.

    un saludo!

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    1. Pues tienes, creo yo, tres opciones, querida amiga anónima:

      a) Cambiar de oficio y tratar de ser profesionalmente más feliz, lo cual no es nada sencillo, pero sí muy alentador.

      b) Seguir lamentándote en tu (vuestro) nicho de frustración, lo cual es muy sencillo, pero nada alentador.

      c) Unirte a tanta otra gente de tu profesión que tiene, como tú, el corazón partío, pero vivo, y tratar de cambiar las cosas. Lo cual, mirado con ojos ingenuos, es tan fácil como alentador. Y mirado con ojos adultos, es lo único que cabe hacer, tal como están las cosas.

      Gracias por tu aportación, un cordial saludo y... ¡ánimo, a luchar por aquello en lo que crees (o creíste que serías)!

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  6. Tiene razón D. Juan, pero tambien esta chica del comentario anterior tiene razón y desesperación. Como seguro que se habra dado cuenta, soy el dichoso Emilio de "marras". En su primera opción, la mayoria de titulados, y pese a seguir trabajando, están matriculados en otras titulaciones universitarias, para intentar dejar la profesión y su miserable entorno. En la segunda opción, las lamentaciones y frustaciones, son producidas y reforzadas por la inseguridad que se tiene al trabajar en entornos despoticos, sin reconocimiento y con desprestigio de tus propios compañeros ( jefes del momento como: supervisores y directores de enfermeria), que como tú sabes, les gusta mucho estar en la pomada. La tercera opción, es más miserable que la segunda, porque en estas circustancias; no hay amigos, ni compañeros a los cuales unirte y luchar por una causa común
    En resumidas cuentas, que lo que haces al pasar el tiempo, se puede resumir en dos cuestiones : 1º) Formarte en otra titulación autonoma y competente que te ayude a ser un profesional independiente, y 2º) Intentar formar parte de la pomada, aprendiendo mucha informatica de gestión y peloteo politico a todos los jeralfes y muchachos de las diferentes castas y pomadas ( colegios, sindicatos, D de Enfermeria etc etc).
    Saludos de Emilio

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  7. Hola Juan esta es una de las entradas que quería comentar pero mi trabajo de "francotirador" me ha tenido entretenido.
    En primer lugar nuevamente agradecerte que realizaras la encuesta LabEnf14 de la que espero una no muy lejana publicación.
    En segundo lugar y como supongo que ya habrá salido en otros comentarios (lo siento, no he tenido tiempo de leerlos) creo que "el momento " que uno tiene en mente al contestar esa pregunta es fundamental.
    No me creo significado como ejemplo de compromiso profesional pero no me siento para nada "nihilista" solo soy un@ enfermer@ que quiere cuidar a sus pacientes en un equipo de salud dentro de un sistema de prestación pública se servicios fuerte y motivador.
    Tal y como están las cosas, no tanto por las expectativas laborales sino la organización profesional y la deriva que toma el conjunto del sistema, yo tengo algunas dudas sobre si ahora estudiaría enfermería...
    El tema de los hijos es más complicado que eso; cuando orientas a un joven de 15-16 años (el actual sistema educativo les hace tomar decisiones importantes a esa edad) sobre ese "lejanísimo" futuro de qué estudiar a los 18 le tienes que mirar a él; sus gustos, sus aptitudes, sus fobias y filias... si quieres que sea feliz lo que le recomendarás estudiar es algo que le haga feliz no algo que te haga feliz a ti o donde creas que le puedes ayudar o que puede conseguir trabajo fácil... en mi caso hay una vocación bien definida desde muy pequeña y una orientación clara a un campo cercano pero no de atención sanitaria así que a ellos NO les recomendaría estudiar enfermería... pero sí a otra gente de la familia que tiene inquietud por la salud y el bienestar de las personas y esa dosis de empatía necesaria en este trabajo.

    Creo que me he contestado más a mi mismo que a ti, pero no quería pasar sin decirlo.

    Un saludo.

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  8. Soy enfermera y trabajando he estudiado otra carrera porque estaba frustrada y desmotivada.

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  9. Ya estamos 2017 mes siento desmotivada por ser enfermera,ver el maltrato por parte del medico,estoy buscando la forma de como independizarme,no recomendaría a nadie enfermería, prefiero ser voluntaria, si tengo el altruismo en las venas.

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    1. Lamento leer eso aunque confirma lo que digo en la entrada. Ánimo y mucha suerte en esa búsqueda de una dedicación más satisfactoria

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  10. Hola soy enfermera desde hace 7 años me gusta ser altruista y ayudar al mas necesitado...pero me siento frustada puesto que fueron 5 años de mi vida estudiando para que los demas profesionales de la salud te menosprecien y te vean como el trabajo solo operativo y no mas alla...que entre jefaturas de enfermería te hagan menos y por si fuera poco entre compañeros no haya profesionalismo y entre bajo sueldo y horas agotadoras se trabajo

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    1. tienes razón asi tal cual describes tu me siento yo.
      que decepción y también tristeza es lo que siento 😟

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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