lunes, 4 de septiembre de 2017

Folletín de verano: Asesinato en Kingsfont St (22)





Recapitulemos, pues… sabemos que Line y Cash se cargaron a Paramount a muy primera hora del día 29 de marzo. Sabemos que a continuación se escondieron en el búnker, donde permanecieron con vida una semana, hasta el día 5 de abril, cuando fueron asesinados. Sin duda, el asesino (o asesina; o asesinos) tuvo acceso al búnker, lo cual descarta, por lógica y con casi total seguridad, otros móviles y autores ajenos al entorno más próximo de Paramount.

Sin embargo, la policía ha constatado que ningún miembro del Standing Commitee solicitó durante esa semana la llave al jefe de seguridad hasta que lo hizo Smallwall el día 6, en presencia de todos nosotros. Ergo, el criminal tenía acceso a la llave, quizás alguien hubiera realizado un duplicado en un descuido. Y, de ser así, y visto lo visto, la candidata con más boletos en la rifa era Eloise, sin duda tuvo más ocasiones que nadie para quitar la llave a su amante y realizar el duplicado; incluso es más que probable que el propio Paramount le diera una copia. Y la que más razones tenía para asesinar al asesino de su amante bandido.

No debí ser muy original en mis reflexiones, puesto que cuando mandé un telegram a Rufus para comunicarle mis sospechas me comunicó que Alana Spring estaba interrogando a Eloise en la comisaría.

10 de abril.

Un alma caritativa (¡ejem!) me ha pasado la transcripción del interrogatorio en Madcow. Les reproduzco los extractos más interesantes:

Comisaria Alana Spring: Acaba de decirnos que usted no ha entrado nunca en el búnker de Kingsfont…

Sospechosa Eloise Smith: Exactamente.

C: Es decir, no conocía su existencia…

S: Yo no he dicho eso…

C: Explíquese…

S: Anthony era quien llevaba todos los asuntos... digamos, materiales. Hacía difíciles equilibrios para que su esposa, CPS, HMRC y la prensa –por este orden; el inverso de donde tenía más gente comprada– no se enteraran de sus complicados tejemanejes [schemings, N del T]. Habíamos planeado, como tantos amantes, huir a donde pudiéramos ser libres. Anthony llevaba 10 años prometiéndome que se divorciaría de su esposa, pero, claro, eso es todo un clásico entre los hombres: nunca tuvo valor para hacerlo, por ello hace dos meses le di un ultimátum. Esa es mi historia y no tengo más que decirles: una amante amante que solo sueña con volar muy lejos de la jaula matrimonial que aleja a la persona a la que ama de una feliz convivencia diaria. Ser un matrimonio… No en el sentido religioso de momento, y ya me duele porque soy una persona de orden y muy creyente, pero…

[Madre mía, ojito con tanta melaza choni-meapilas, que soy diabética...]. Perdón por el inciso.

C: ¿Hasta qué punto estaba enterada de esos tejemanejes que relata de Lord Anthony?

Abogado, Mr. Burglar: Ms. Smith no va a contestar a eso, comisaria...

 S: Espere, déjeme que diga algo. Yo sabía que en esta casa se robaba a espuertas. Desde hace mil años, si se me permite la exageración. Y que Anthony era el que dirigía todo el entramado, tomaba todas las decisiones y se llevaba la mayor parte de las plusvalías. Ahora que está muerto, no me importa reconocerlo. Yo, claro que lo sabía, pero no tuve la más mínima participación en los hechos, por eso me da igual contar las cosas de las que me enteré. Lo cierto es que desde hace unos años, no sé… ¿tres, cuatro, cinco? Las cosas cambiaron. Mucho.

C: ¿En qué sentido, Ms. Smith?




No hay comentarios:

Publicar un comentario