jueves, 10 de agosto de 2017

Folletín de verano: Asesinato en Kingsfont St (7)





Pasé el control de seguridad, tras poner en una bandeja el móvil, las llaves, la tablet, las esposas, la porra extensible (que podía haber pasado perfectamente por un artefacto erótico; de hecho creo que fue lo que pensó el security, por cómo me miró. El escote, digo) y el espray de gas pimienta. Ah, y la navaja suiza. Y el juego de ganzúas… Ya.
Me llevaron por un pasillo hasta un amplio despacho en la planta baja, la zona noble sin duda; moderno a la par que vulgar pero con un punto de pretenciosidad. O sea, un must.

Presidiendo la estancia, sobre la ventana que daba al jardín, algo incomprensible para no iniciados en este arcano mundo: el título de una canción del grupo B*Witched (que ni siquiera son hijos de la Gran Bretaña), I shall be there. Si alguien lo entiende que me cuente... (para mí, esta gente parece más una secta que una agencia pública).

En fin... la incomodidad y ganas de perderme de vista de estos tipos no solo podía verse, podía olerse y hasta masticarse. Nos sentamos y me preguntaron:
–¿Qué desea usted, Mrs. Bond?
–Miss, si no le importa… Soy, como habrán podido ver en mi tarjeta de visita, investigadora privada. En estos momentos trabajo para Floor, Window, Roof & Door, un bufete…
–Lo conocemos perfectamente–, me interrumpió bruscamente Mr. Habeas Corpus.
–Mrs. Roof es el abogado de Mr. Alfred Isbox, a quien supongo que conocen…
–Lo conocemos perfectamente.
–Bien, a Mr. Isbox  lo acusa la Policía del asesinato del presidente de su Organización, Lord Paramount…
–Lo conocemos perfectamente.
–Sucede que Mr. Isbox se niega a declarar ante la policía, incluso a hablar con su abogado…
–Lo conocemos perfectamente.
–Me han pedido que acuda a los colaboradores más estrechos de Lord Paramount para recabar informaciones que pudieran aclararnos la situación, incluso el móvil del asesinato, para saber si fue realmente Mr. Isbox el autor. ¿Qué pueden comentarme al respecto?
–Lo desconocemos perfectamente.
–¿Todo? No desconocerán todo...
–Todo.
–¿Todo-todo?
–Todo. Por completo. Absolutamente. Cero. Nada. Nada. Chuchú.
Mr. Corpus, al tiempo que pasaba del todo a la nada, me miraba desafiante, con los brazos en jarras y su sonrisa de capullo... «Chuchú», será cretino... Pero yo no me amilano tan pronto. Puse mi reconocida cara de tahúr:
–¿No saben nada, pero nada-nada-nada?–. Subí la apuesta: ¿Nada-nada-nada-nada [silencio incómodo, uno, dos, tres segundos] NADA?
Dio resultado, as usual. Mr. Corpus se me vino abajo (y yo me vine arriba).
–De esa persona que usted me pregunta no sabemos absolutamente nada... salvo alguna cosa.
No recuerdo de qué, o de quién, me sonaba aquello, de Cameron, de May… ¿O del mismo Tony Blair? Pero era claro que el tipo estaba empezando a desmoronarse. Y que algo me contaría, siquiera para justificar mis 200 libras de hoy. Ya lo creo que me las gané.

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