martes, 9 de junio de 2015

Quinteto electoral (2) Sostiene González...

Esta es la segunda parte del quinteto electoral, que sucede a la publicada ayer en PSXXIRecomiendo su lectura previa si no se está muy familiarizado con el Consejo General de Enfermería y sus tejemanejes.

Sostiene González (en nota de prensa hecha llegar a los medios, pero que no consta en la web del Consejo; de hecho, tampoco aparece la más mínima referencia a las elecciones convocadas a Presidente del Consejo, que...
"(...) a pesar de todo, el Dr. Máximo González Jurado [con posterioridad a la Sentencia del TS] ha conseguido reunir toda la documentación fiscal que el Tribunal Supremo indica necesaria para acreditar que acumula más de 15 años de ejercicio profesional y de esta manera cumplir con estos nuevos criterios jurisprudenciales establecidos por el Tribunal Supremo en su última sentencia."
¿Quiere ello decir que va a volver a hacer el pase foral ("se acata [la Sentencia] pero no se cumple") y que será de nuevo candidato? Pues tiene toda la pinta, aunque mi olfato me dice que no es descartable en absoluto la presentación de un testaferro (o testaferra) que, una vez dentro y en connivencia con la alegal Comisión Ejecutiva, permita ganar tiempo para presentar el Recurso de Nulidad ante el Tribunal Supremo, que será razonablemente inadmitido en unas semanas o desestimado en unos meses, pero que abriría la posibilidad de presentar un Recurso de Amparo ante el Tribunal Constitucional, órgano que previsiblemente suspendería la ejecución de la sentencia del Supremo, ya que nuestro querido árbitro supremo siempre ha tratado con mimo y benevolencia a la sacrosanta institución colegial profesional... de la que proceden todos sus miembros.

Contra esta vía alternativa, que parecería la más sensata a la vista del dilema que abordamos en la entrega anterior, solo se interponen razones que yo desconozco, razonamientos que se escapan a mi reflexión... o un trastorno narcisista de la personalidad.

Bien, vamos al fondo de los hechos tal como yo los veo.

Sostiene González que la actividad docente, como bien recoge la ley de ordenación de las profesiones sanitarias, es parte intrínseca de la actividad enfermera y que él es profesor titular en la Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la UCM, asdscrito al Departamento de Enfermería. Tan razonable es el argumento del TS de que no es lo mismo ser enfermero que ser profesor, como los argumentos que da González basados en la LOPS. No obstante, en estos momentos González no consta como personal del citado Departamento de Enfermería, como puede comprobarse aquí (consultado 6 de junio de 2015), aunque sí como profesor de la Facultad... adscrito a la Clínica Universitaria de Podología, como puede comprobarse aquí.

Sostiene González que lleva 40 años ejerciendo como enfermero y sin embargo él mismo reconoce que su trabajo pasó a ser "por entero" de podólogo en esta entrañable entrevista de 2013.


Sostiene González que ejerce como "profesional autónomo enfermero especialista en podología" (vaya morro), a pesar de que, en el caso de que la podología pudiera haberse considerado en algún momento como una especialidad de enfermería y no una ocupación independiente -no voy a perder tiempo discutiéndolo, aunque he encontrado ese documento que parece confirmarlo-, desde 1988 (un año después de que González accediera al puesto del que ha sido depuesto) es una titulación y, por tanto, profesión regulada independiente (Real Decreto 649/1988, de 24 de junio). Por tanto, si acabó podología en 1977 solo pudo trabajar como profesional autónomo enfermero especialista en podología un máximo de 11 años, siendo el resto de su vida laboral profesor y podólogo (y empresario).

Seamos serios: la actividad asistencial y docente de González no se ha producido nunca en el ámbito de la Enfermería, excepto los dos años que trabajo en el hospital Reina Sofía, sino en el de la Podología, aunque se dé la disonancia histórica  -que él utiliza como aval jurídico- de que sus balantes le hayan encumbrado y sostenido durante tantos años, por conveniencias, por acojone o por "no meterse en líos", como presidente del Consejo General de Enfermería.

Sostiene González, muy muy dolido, que acata la sentencia "por mis convicciones democráticas y la ejemplaridad que se requiere de los dirigentes públicos" pero advierte que es "constante, tozudo y rebelde" y que, por tanto, no va "a permitir a nadie que pueda poner en tela de juicio, ni mi práctica profesional, ni por supuesto mi honorabilidad". Que todo esto no es sino una operación "de acoso y derribo hacia mi persona por parte de los colegios de Castellón, Alicante y Valencia en rebeldía económica con el Consejo General desde 1986, con una deuda neta superior a los quince millones de euros (15.000.000) y que no aceptan las resoluciones y acuerdos adoptados de forma abrumadoramente mayoritarios por la Asamblea General de Presidentes, máximo órgano de nuestra Organización Colegial", pero que naturalmente "no hay ninguna posibilidad de 'cambio de cromos de la deuda por la poltrona de presidente del Consejo' a través de estas maniobras de presión" (esta táctica que niega le ha venido funcionando bien en algunos casos para hacer que los presidentes malos vuelvan al redil semoviente balante. No hace mucho de la última vez).

Sostiene, en fin, González que no es sino un "ciudadano [que] se encuentra indefenso en mitad de un 'círculo perverso'", que cree "sinceramente sentirme ante una situación injusta y voy a luchar hasta donde sea preciso en defensa de mis derechos y de mis principios" y que, en definitiva, "la presidencia del Consejo General de Enfermería no merece la traición a los principios de equidad, solidaridad y democracia que inspiran a nuestra Organización Colegial y que yo he compartido y tratado de proteger durante mis mandatos".

Ante esta emotiva lección de honradez solo puedo decir una cosa (y pido perdón por decirla, pero si no lo digo reviento): "olé tus cojones".

En primer lugar, evidentemente González es un ciudadano, pero sucede que es (era) al tiempo el máximo directivo de una corporación de derecho público, lo cual le confiere la cualidad de autoridad pública y, al lado de las prerrogativas que ello concede, también implica estar sometido a todos los controles de legalidad y ética que cualquier ciudadano, organismo o cargo a quien afecten sus decisiones desee. Dentro, naturalmente, de la legalidad vigente y en los órganos administrativos y jurisdiccionales que en derecho procedan. Es decir, que la operación de acoso y derribo a la que dice estar sometido desde 2001 no es contra el ciudadano González, sino contra el cargo público González.

En segundo lugar, como es archisabido González aparece frecuentemente en los medios de comunicación, siempre con grabaciones y documentación difíciles de refutar, ligado a diferentes tramas y actuaciones presuntamente corruptas:

Cuando el río suena tanto, qué quieres que te diga: que es razonable pensar que algo de cierto hay detrás. Quizás solo malas compañías o algún socio que salió rana o algún negocio que no funcionó como se esperaba... Aun así, presentar la idílica imagen de sí mismo como una isla de honradez y compromiso altruista en un océano de traidores, intrigantes y corruptos, pues eso, que qué quieres que te diga...

Y en tercer lugar, ya en el plano corporativo, por destacar solo lo más reciente y dejando de lado la amplia actividad litigosa con cuantos colegios oficiales osan llevarle la contraria (lo que habrá costado muchos miles de euros a los colegiados españoles), González maquinó una operación, con el más suave de los calificativos engañosa, junto con la empresa Mibox (la cual acabó presentando una querella por estafa contra González; desestimada en instancia), con el proyecto Gradua2 y la plataforma Nursing Best Practices: básicamente un cursito online de una plataforma de ayuda a la prescripción que obligó a financiar y ofertar a los colegios balantes, asegurando de manera engañosa a los colegiados que les permitiría homologar la diplomatura por el grado (homologación que entonces ya se sabía, y luego se confirmó legalmente, aunque no con la premura que la Mesa de la Profesión Enfermera anunció jubilosa, que será automática para todos los diplomados). Esa, y no otra, es la causa de la ansiedad con que presiona al Ministerio de Sanidad para que lleve al Consejo de Ministros, para su aprobación, el nefasto y humillante Real Decreto de 'prescripción enfermera', con su curso de 120 o 180 horas incluido: justificar ante quienes vendieron el cursito, con la promesa de que les sería necesario para prescribir paracetamoles y linitules, que "como te dije" haría falta hacer un curso. Luego, ya solo les queda convencer al regulador de que el cursito online de Gradua2 es exactamente lo que el RD exige. Cosas más extrañas se han visto, ¿no?

Creo que no me dejo nada, pero es un magnífico historial para quien dirige los destinos de una profesión tan noble (y un colectivo tan manso, lo siento porque os quiero) como es la Enfermería y que ha conseguido, gracias a ello o al menos en paralelo, acumular un patrimonio personal que, y hablo solo de la parte que se conoce, ya quisieran para sí la inmensa mayoría de los profesores doctores.

Como el proceso electoral es tan corto, mañana mismo trataré de razonar sobre las (nefastas) consecuencias jurídicas que traería para los diferentes miembros de las corporaciones profesionales de Enfermería, incluidos los miembros de las comisiones ejecutivas de los colegios que, en el caso de que se lo solicite, lo propongan como candidato, tratar de sostener con su participación activa un status quo que está agotado por completo y pide a gritos un recambio tras 27 años de democracia secuestrada.

Así que no se pierda mañana la tercera entrega de este quinteto electoral, titulada "Ojito, que vienen curvas"


8 comentarios:

  1. Tampoco hay que fustigarse mucho ni tomarlo como algo personal (sí tiene mucho que ver lo cultural, pero ese es otro tema). Es una política planificada y ejecutada durante 27 años para desmovilizar, atemorizar y, sobre todo, desinteresar a los colegiados. Y ha funcionado a la perfección; a ver si esto supone un punto de inflexión. Aunque, claro, a estas alturas los colegios son una institución antipática que nunca va a entusiasmar, ni siquiera allí donde gobiernan los demócratas. Venga, un paso adelante. Un fuerte abrazo, Antonio

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  2. Estimado Juan Nuevamente gracias por el tiempo dedicado a todo esto.

    Te has dejado Euronursing y su reedición junto con EULEN... dos "servicios" que tratan de hacer negocio con el mayor problema de la enfermería en España: La emigración de sus nuevos talentos.

    Por no hablar del entramado de empresas y sociedades al rededor del consejo cuyos cargos son "personalmente" de la familia del ínclito...

    Un abrazo

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    1. Cierto, Xosé Manuel, lo que sucede es que aunque tenga meridianamente claro qué intereses inspiraron esa "joint venture" aún no ha aflorado más que una gran chapuza (Euronursing), pero no datos que permitan demostrar su carácter fraudulento. Aunque siempre sea muy duro contra Maxi y su camarilla siempre lo he hecho proporcionando datos. Y no los tengo, ya los tendremos...

      En cuanto al entramado empresarial, se critica globalmente pero no en detalle (bueno, sí, cuando hablo de la Fundación Salud y Sociedad y el alquiler de la sede) porque el propósito de estas cinco entradas es puramente electoral. Ya habrá tiempo.

      Gracias por pasarte por aquí a comentar, un abrazo.

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  3. Así como su negativa a detallar los presutuestos y gastos anuales porque "la ley no le obliga". 18.000.000 de € maneja, desglosados en unas povas partidas de varios millones así, al montón.

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    1. Este es el gran problema: cuando una corporación profesional no cumple la ley (que obliga, no solo a detallar las cuentas sino también a publicarlas en la web durante los primeros seis meses de cada año) no pasa nada porque aunque teóricamente hay un órgano administrativo que se encarga de la fiscalización (la "administración correspondiente") en realidad no lo hay, ni Sanidad ni Presidencia, ni Justicia... Un desastre. Gracias por tu comentario, Rosa

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    2. El señor Gonzalez, es otro de los "vividores fantasma" de la corrupción en estos últimos 30 años. Un señor que dice haber trabajado 40 años y, de ellos, sólo 14 como Podologo ( nunca como enfermero asistencial), es para salir corriendo hacia el C.G.E y liarse a " gorrazo limpio con el señorito" y toda su corte celestial. Por eso, "jamás" tomó decisiones drasticas y legales que tenia; y tienen los enfermeros/as, para impedir el desproposito y ninguneo que ha existido y existe hacia la profesión y sus profesionales. En resumidas cuentas: 30 años de caminar hacia atras y, por culpa de impresentables y corruptos personajes como el señor Gonzalez.
      Muchas gracias D. Juan.
      Alfonso

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